El territorio en disputa entre líneas y flores

Por Helena De la Fuente

El sábado 8 de junio fui a visitar la exposición de Territorios indefinidos. Perspectivas sobre el legado colonial por la tarde aprovechando su entrada gratuita.

La ubicación la encuentro justo enfrente a la entrada principal del museo. Allí, leyendo el texto de la entrada, entiendo que la exposición trata de reflexionar sobre la noción del territorio en un sentido extendido del concepto, que va más allá de la geografía, la identidad, la cultura, la historia y el tiempo.

Justo después de coger el folleto de mano, la visita empieza entrando por un pasillo estrecho oscuro. Al salir, veo una gran sala sin paredes ni muros, todo diáfano con una columna en medio. El dibujo del suelo se asemeja a un mapa topográfico: las líneas de un mapa en relieve. De primeras no reconozco bien lo que es, pues ocupa toda la sala y dependiendo de donde lo mires, parece la manifestación de un territorio cualquiera sin ubicación determinada.

Empiezo mirando la pared de la derecha. En varios marcos lineados que descansan sobre una misma línea imaginaria, se presenta la estatua en memoria de Cristóbal Colón en diferentes fotografías en blanco y negro como representación viva del colonialismo cuando “descubrió” las Américas. Es como un inicio al recorrido, al tema, al origen etimológico de la palabra y vinculación directa con la cultura catalana por la procedencia del susodicho.

Más adelante observo un cuadro realizado con tierra roja. Aquí es donde empiezo a comprender qué quiere decir la exposición con “reflexionar la noción del territorio”. Cuando me acerco, al ver de cerca la pintura, no consigo ver ningún grumo propio de la tierra mojada. Realmente la utilización de los degradados está muy conseguido. Con la posible utilización de polvo rojo propio de un territorio, se está extrayendo parte de ese territorio para una extensión de él mediante la interpretación del artista. El cuadro, se convierte en vínculo territorial de donde proviene la materia prima. La tierra se convierte así por mediación del artista en la representación del lugar de donde fue recogida.

A su derecha, puedo ver otros dos cuadros de similar índole. En ambos se ven la representación de distintas cerámicas encima de mesas con fondos oscuros donde enfatizan las formas de los jarrones. El texto escrito a mano alzada encima de las pinturas habla de la naturaleza muerta convertida en arte y cultura. El terreno, hablado desde la propia materia, tierra viva del planeta, es manipulado y cocido para convertirlo en cuerpos útiles que marcan una identidad.

Rodeando toda la primera sala, hay dos partes divididas por una pared. En uno me encuentro con un montón de fotografías en blanco y negro donde han enfatizado el terreno eliminando el cielo de las fotos y dejando ver el material y la rugosidad del papel o soporte impreso. Se muestran lugares naturales alterados, tierras arrastradas, movidas, maltratadas. El paisaje que ofrecen las tierras, rocas, arena y charcos son tratados por el hombre y enfocados desde una perspectiva artística. Así como se tratara de una muestra de Land Art. Cada fotografía está colocada a un mismo nivel formando una línea de composición en la pared, centra la atención en el comportamiento de la tierra sufrida como testigo mudo de la colonización.

Esquivando la pared, me encuentro una composición reticulada de muchos cuadros que representan dibujos a acuarela que presentan varias frutas tropicales con el título This is not an apricot. Pareciera una versión de la famosa imagen de Ceci n’est pas une pipe. La presentación de estos dibujos hechos por diferentes personas bajo unas mismas premisas, alude a una muestra del arte de la estética del archivo.

Las palabras que salen en mayúscula al lado de la ilustración del rostro, es una muestra viva de la evolución lingüística de los vocablos a causa del movimiento de las sociedades y culturas por un mismo territorio.

Después, entro por el pasillo que me presenta el visionado del documental que todos los visitantes están viendo tumbados en los pufs o sentados en las cuatro butacas que hay. De mientras, entro en otra sala más pequeña tapada por una cortina gruesa oscura. Me siento en la plataforma y observo un vídeo de la creación de una embarcación para cruzar el mar. Imagen audiovisual del movimiento del hombre sobre un mismo territorio, separado y oprimido por líneas significantes.

Al salir de la habitación, me dirijo a otro cubículo donde tienen colgados mapas hackeados mediante el dibujo. Esta parte de la exposición me hace cuestionarme los límites del territorio. ¿Por qué se lucha tanto por el área de tierra? Todos pertenecemos al mismo conjunto realmente, que ha sido dividido con líneas imaginarias.

Ignorando dos espacios de visionado multimedia por el terrible minimalismo cargante, me hace llegar a la última área: convertida, adaptada y dándole valor a las festividades y a las ofrendas florales. El espacio había sido convertido en una especie de floristería muerta, donde cada ramo simbolizaba una celebración tradicional de la región de origen. Las flores y plantas son vinculadas con una región, una civilización y una sociedad. Manipuladas por unas líneas divisorias que discuten el significado de origen. Al fin y al cabo, nosotros también pertenecemos a esa naturaleza móvil que se distribuye a partir de unas líneas pertenecientes al imaginario colectivo visual.

Paralelamente, separando esta área con una pared, me encuentro con el título en luces “It’s not the end of the world” en frente a una cristalera que da a una de las calles por donde pasa la gente. ¿Es la propia cristalera la presentación de la palabra? ¿Es la gente que pasa, los convertidos en actores como si se tratase de una película?

Está claro que ver como el mundo está en movimiento, te aleja de la idea de final.

Saliendo de la exposición me planteo qué es el territorio. ¿Algo inventado? ¿Por qué ha existido siempre ese afán de colonizar? ¿Los colonizados han sido conscientes de ello? Está claro que las líneas de las fronteras han sido testigo de limitaciones y expresiones que hacen nombrar y vincular unos conceptos propios a ese contexto. Los territorios no se crean a partir de líneas, sino a partir de una investigación del entorno y cómo se vinculan los elementos empíricos con el dibujo cerrado invisible en el mundo.

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