¿Lo bello huele a rosa marchita?

Assaig per Laura Domínguez Solé

 

“But i wish that i’d never met a lot of the people that i’ve met.

Not because i don’t like them but because i only let them down.

And when you disappoint everyone all the time it’s hard not to want to die.

Constantly i feel this weird and shameful feeling…”

 

the same things happening to me all the time, Teen Suicide

 

No recuerdo muy bien cuando empecé a escuchar las canciones del grupo de música Teen Suicide, pero durante varios años de mi adolescencia estuvieron rebotando letras de quejío y melodías por las paredes de mi habitación. En cierta manera se estaba formando una consciencia de la propia singularidad, que me empujaba a un pensar inconsciente que la concepción de un “yo sufriente” iba en paralelo a tener identidad. Todo aquello era como encontrarse en una nube púrpura en la que me regodeaba en los sentimientos de soledad, el miedo al no estar a la altura.

Paradójicamente, en estos años en que la percepción del mundo empezaba a ampliarse, empezaban a brotar dos constantes que se pueden extender a los sentimientos de la vida adulta y que construye el discurso hegemónico de la identidad del individuo moderno. No sólo existe la presión de que uno mismo tiene que gestionarse de manera completamente autónoma y aislada, en que tenía que ser capaz de calmarme, de amar y ser autosuficiente; sino que también se encontraba la afirmación del propio sufrimiento emocional, con la necesidad de expresarlo y representarlo. Aunque por aquel entonces sólo lo hacía a través de la autopresentación a partir de la escucha de sadcore y  de apropiarme de ese imaginario, claro.

Tanto una cuestión como otra, no hace más que reafirmar que hay una exigencia en ser autoconsciente. Se nos dobla la cabeza hacia uno mismo haciéndonos atentos a todo aquello que ocurre en nuestro corazón o nuestro cuerpo. Como si fuésemos permanentemente integrantes de una banda de shoegaze, mirando nuestros zapatos sin tener ningún cruce de miradas con la gente de alrededor. Seres hipereflexivos que tienden a pensar que no están a la altura de las expectativas de la sociedad. Una sociedad fundamentada en el consumo emocional, mercantilizando todo aquello que puede ser susceptible de generar capital, aunque sean bienes inmateriales de por sí: como sucede con el amor, la belleza, el éxito o el poder, o suscitando el mismo hiperconsumo a modo de paliativo para hacer frente a los deseos frustrados de cada uno.

Esa narrativa que diluye lo que convencionalmente había sido el ámbito público despojado de emociones y el ámbito  privado condensado de ellas, hace que la persona se vea en estados de confusión por el papel que desarrolla. Si bien se han desfigurado las esferas entre lo íntimo y lo privado, sigue latente la dicotomía entre la presentación externa del yo y el sentido interno. Pero añadiendo una sensación de fraude personal, como expone Philip Cushman, ya que excita el planteamiento que hay un “falso yo” a modo de fachada, que enmascara a un “verdadero yo” asustado y que tiene que ser liberado por medios de transformación.

Cuando se pone como principal constitutivo de la identidad el sufrimiento, es dificil no caer en preocupaciones extremas que sólo llevan a la vampirización de toda la persona. Además, que se genera un relato que poco a poco va devaluando el mundo social, donde lo común se percibe como una reverberación de la propia persona; lo social pierde su fuerza material, y los problemas sociales pierden su relación con la acción política. Y si lo común está apropiado por unos sentimientos de individualidad, es complicado que surja una voz común que cuestione las relaciones de poder.

En una sociedad en que las personas tienen un interés en encontrar un sentido a la existencia, en el que hay un modelo de “calidad de vida” definido, que legitima ciertas maneras de campos bien variados y que van construyendo los aspectos del vivir. Incluyendo desde cómo tendríamos que sentirnos, qué deberíamos comer, nuestras formas de relacionarnos, hasta cómo tendríamos que acostarnos, por decir algunos; pero que todas ellas remiten a que cada uno tiene que responsabilizarse de cumplirlo, y si no es así, es señalado como fracaso. De este modo, el alcance del éxito o el fracaso se ve como una elección. Dada la dificultad de llevar a cabo estas condiciones que garantizan la plenitud, ya que se fundan en valores completamente capitalistas, hedonistas y de ideales psicológicos, es bastante común – y no sorprende – que surjan muchas decepciones por no satisfacer estas proyecciones, lo que muchas personas se ven arrastradas a estados de sugestión y vulnerabilidad.

La atmósfera de sufrimiento generalizado induce a que aparezcan deseos de ser cuidados y guiados; por lo que puede llevar fácilmente a situaciones de explotación, ya sea impulsados por el Estado, la publicidad o la industria para la superación personal; todos ellos basados en el relato de la transformación: hay la esperanza que seremos felices cuando cambiemos nuestro todo y seamos otro.

 

 

the same things happening to me all the time, even in my dreams, 2012. [online], [en línea]. Maryland : Run for Cover Records.

El sadcore es un subgénero del rock, utilizado por los periodistas de música para describir ejemplos de rock alternativo e indie rock que se caracterizan por letras sombrías, melodías tristes y tiempos más lentos en comparación con otros estilos musicales. Se trata de una definición amplia y no describe un movimiento musical específico o de una escena. La guía de referencia All Music la describe como una música “por y para deprimidos”. Sadcore es sinónimo del Slowcore, y ambos comparten la distinción de ser negados a menudo como una etiqueta por las bandas a las que describen. En.wikipedia.org. (2019). Slowcore. [online] Available at: https://en.wikipedia.org/w

El shoegaze es un estilo de música de rock alternativo surgido a finales de los años ochenta en el Reino Unido. Se caracterizaban por la mezcla de sonido etéreo con voces oscuras, distorsión y efectos de guitarra, feedback y volumen abrumador. El término “shoegazing” fue acuñado por la prensa musical británica para ridiculizar la presencia en el escenario de una ola de grupos neo-psicodélicos que en los directos se quedaban en un estado distante, introspectivo, sin confrontación con la cabeza gacha. Esto se debía a que los artistas al hacer uso intensivo de los pedales de efectos miraban hacia abajo durante todo el concierto. Es.wikipedia.org. (2019). Shoegazing. [online] Available at: https://es.wikipedia.org/wiki/Shoegazing [Accessed 16 Apr. 2019].

CUSHMAN, P. 1990. Why the self is empty. American Psychologist. S.l.: California School of Professional Psychology.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s