Ya que con este lenguaje se me va a considerar poeta, pues voy a tomarme alguna que otra licencia para imitar

Cada artista, como cada escritor, tiene su propio estilo en aquello que hace. Pero cuando eres, por así decirlo, uno de los nuevos en el mundillo, que hace poco te empezó el deseo de crear, que te acaba de surgir el interés por si alguien más ha hecho algo ya como lo que tu haces y todos esos detalles de novato que no te surgen antes porque estabas demasiado centrado en tu persona como genio creador como para pensar que alguien más pensó lo mismo antes que tú. Pues es en ese momento, cuando puede que tu entrada a la creación sea un poco decepcionadora al ver todo lo que ya se ha hecho; o a lo mejor puede ser dura si antes no has puesto esfuerzo en construir eso a lo que podríamos llamar el libro de referencias base del artista [uso la palabra artista porque considero que, comúnmente, se puede contextualizar mejor el matiz de la cuestión que me dispongo a tratar. Pero con artista no solo me refiero a las prácticas de bellas artes o de arte contemplativo – expositivo, también incluyo a diseñadores, artesanos, creadores de cualquier tipo cuya finalidad sea producir o formalizar un pensamiento a través de un proceso creativo] . Este archivo de referencias base puede que lo estes construyendo a lo largo de toda tu vida, donde pondrás todos esos objetos, libros, piezas artísticas, diseños, dibujos y todas esas cosas que te interpelen y llamen tu atención haciendo que tu inconsciente lo retenga en él para ser usado cuando surja la ocasión de necesitarlo. Porque todas estas referencias se convierten en el primer paso en el camino de la creación: imitar otras cosas. Y es que los humanos, y por consiguiente, los artistas, son imitadores por naturaleza. Yo soy de esas que cree que no podemos crear nada que no hallamos visto, oido, leído, probado antes, aun que no lo recordemos, seguro que se nos ha cruzado en algún momento de nuestro camino hacia la creación. Y tampoco es que este diciendo que todo lo que nosotros somos es una copia exacta de la creación de otros porque entonces estaríamos aun dibujando en arcilla seca con pigmentos naturales; que idea mas absurda ¿verdad?

En realidad, lo que nos pasa es que no queremos aceptar que somos imitadores en cada aspecto de nuestras vidas porque sino no estaríamos tan obsesionados con la diferencia entre que se considera común y que se considera único; lo que quiero decir aquí es que, normalmente, la manera como tendemos a crear es uniendo detalles de todas esas cosas que hemos ido guardando en el libro de referencias interesantes para componerlas de la manera que nos parece más racional o innovadora. Los poetas son unos de los grandes imitadores, a veces imitadores de su propia vida, pero imitadores igualmente al final. Estos son, tal vez, los que se toman mas licencias para hacer lo que les de la gana; ellos son los únicos a los que se les permite, por ejemplo, cambiar el orden de las palabras en la construcción de una frase, a veces convirtiéndola en algo ridículo o absolutamente difícil de pronunciar, solo porque así pueden decir lo que quieren decir de una manera más “bonita”, con un más estético lenguaje y con una larga cola de palabras imposibles que incluirán alguna que otra palabreja olvidada de la Rae o sacada de una foreign lenguatge. ¿Quién en su sano juicio podría obliterar las reglas gramaticales, mitigando lo absurdo, y al mismo tiempo dejar maravillados a todos los lectores?

Pues los poetas.

Y los artistas, tal vez.

Porque lo que realmente importa aquí no es la realidad que se nos muestra en el presente, los verdaderos hechos que suceden, sino la representación del mundo que hacemos de manera bonita y estética; la de hechos imposibles que se han dicho en un poema solo para hacerlos más interesantes, para que puedas empatizar sentimentalmente, más touchy. ¿Será por esa voluntad de desaburrir los hechos que suceden en nuestra vida el por qué escribe un poeta? Difícil pregunta de difícil respuesta. Supongo que para todos esos corazones rotos, para todas esas almas perdidas que hace tiempo que perdieron la esperanza de encontrar otra manera de llenar un vacío que alguien o algo les dejo por dentro. Ellos, que hallaron en la poesía una salida, la mas sincera, que les acogió cuando nadie les escuchaba. Un poeta es poeta por necesidad, por la necesidad de expresar lo que siente y que con la voz no puede. De sacar ese profundo dolor que lleva dentro, que solo las palabras pueden aliviar, que no curar. La poesía no cierra las heridas, solo las hace menos dolorosas. Un poeta que no sufre no es poeta, no necesariamente en el momento, sino que sufrió o sufrirá, sufrir de amor, de muerte, de soledad, en resumen, sufrir. Todo lo que el poeta sabe se lo enseño el dolor, o el amor, que no toda la poesía es triste. Que el amor también cura muchas penas y hace crecer la imaginación de los poetas enamorados, que tan grande es el sentimiento que llevan dentro que si no lo sacan, les explotara el pecho. Tal y como dice mi amigo escrito Mafaad: “en Pakistan no encontraras a nadie que diga la cosas con el más simple de los léxicos, porque ellos creen en el romanticismo. ¿Por qué iba a decir yo -su corazón se rompió en ese momento- cuando puedo poner más intensidad en estos mismos hechos solo por decir -Él sintió como en su pecho caía la inmensidad del universo en ese momento-”.

Porque si no vamos a hacer bonitas las cosas que imitamos de este mundo, ¿a que hemos venido?

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