LA MIMESIS EN LAS PLATAFORMAS SOCIALES

MIMESIS

Por Maria Freire

“Me levanto y lo primero que hago es coger el móvil. Apago la alarma miro el WhatsApp, luego el Instagram, me vuelvo a dormir. Me suena la alarma por segunda vez. La apago, miro el móvil, ningún WhatsApp, miró el Instagram. Me duele la cabeza de tanto mirar este maldito aparato. Lo pienso y lo aparto, pues ya ni me puedo concentrar en mi trabajo, porque se convierte en excusa para evadirme de mis confusiones, estrés, problemas… A la vez que me causa el doble de estrés, confusión y problemas. Y es que internet tiene algo magnético que me y nos absorbe, sobre todo en los momentos en que más pavor puede dar estar en el presente. En la solitud, en mi casa, el móvil siempre me acompaña, parece que ande con un amigo o más bien dicho con toda la plataforma de personas que está usando las aplicaciones.
Parece el Smartphone una caja contenedora del mundo, donde uno accede a la sociabilización en un desbloqueo fácil”. En Instagram, la app de la que voy a hablar, nadie duerme, o eso parece.

La noción del tiempo se esfuma, la abres y te encuentras con infinitas imágenes pensadas para que las veas, pues a partir de tus likes se van determinando tus intereses. Las imágenes “pertenecen” a su autor, o la persona quien hace el post. A mi me da la sensación de estar en una plaza de billones de hectáreas como si del mercado del jueves se tratara, millones y millones de tenderetes con gente mostrando sus imágenes, algunos aparentemente más humildes, otros ostentosos con mucho tránsito y atención por parte de los usuarios.

En esta “feria” puedes observar de una persona todo lo que te quiere mostrar y tú puedes mostrarte cómo quieres que te vean. Sirve para enseñar tu vida ya no tan íntima e incluso para dar a conocer negocios o aptitudes profesionales. Al entrar te sumerges, la información te abruma, conoces gente que conoce gente que conoce gente que conoce gente que…… ¡Hay vaya! ¡El mundo es un pañuelo! Se convierte dicho espacio virtual en el lugar por excelencia de buscador de personas. Pero la manera en que se presenta ya su morfología interna y añadiéndole la interactividad que permite este tipo de sociabilización, se convierte en una herramienta muy manipuladora de la imagen.
Des de qué nacemos la imagen en el humano forma parte de un papel fundamental de aprendizaje social. Hoy en día nos encontramos en un contexto donde se domina prácticamente la creación de las imágenes y su propagación, digo se domina, porque ya ha llegado casi a todos los usuarios la tecnología portátil que nos permite trabajar con las imágenes constantemente, pero resalto, sin una educación respecto a las consecuencias que tiene esta en las personas.

Creo interesante hablar del concepto psicoanalítico de la proyección para entender la suma importancia de la interacción entre personas; Al nacer llegamos a la vida con cero concepciones de individualidad, somos uno con nuestro entorno. La madre es el eje sostenedor de nuestra existencia, aunque la percibimos como una prolongación de uno mismo de la cual nos serviremos para descubrir nuestra individualidad a partir de métodos instintivos de mimesis. Donald Winnicot .1 psiquiatra y psicoanalista inglés, es uno de los principales escritores sobre este tema. Nos cuenta como la madre a partir del juego de miradas, sonidos e imitaciones del comportamiento del niño activa un efecto espejo donde el niño aprende a ver en la madre a sí mismo. Es a partir de esa proyección de movimientos que su progenitora le muestra, lo que ayudan a crear su individualidad como ser.
De este modo la proyección fundamenta un mecanismo vitalísimo para la realización de la identidad, indispensable a la sociabilización con otras personas a las que proyectar y ser proyectados. Este proceso se repite constantemente como nos explica Boris Cyrulnik .2 en su libro “ Los patitos feos: La resiliencia una infancia infeliz no determina la vida.”

Cuando un niño entra en interacción con otro grupo de niños aplica los métodos del juego, las caras divertidas, las pallaserias, risas etcétera, llamadas método de seducción (sin connotaciones sexuales) que aprendieron de bebes para “seducir” a sus cuidadores y así crear un vínculo resistente al abandono o fala de efecto. Esto se fundamenta en el inicial aprendizaje de mimesis que aprendieron, el cual se sigue aplicando al largo de la vida para encajar socialmente.

La imagen de uno mismo y la imagen del otro tiene un momento de convergencia para luego ocupar el lugar de identidad del individuo pero partiendo de la vital comunión entre dos seres. La inmersión el mundo social conlleva distintos retos a medida que uno crece y distintos ritos que se originan según el contexto edad etc.
Hoy en día se suma el medio tecnológico como herramienta de sociabilización, la cual brinda muchas ventajas y desventajas.

Por la parte positiva sabemos que aumenta el espectro de personas conocidas, podemos contactar y hacer amigos des de grandes distancias y a tiempo real. Por la parte negativa es esta inmediatez que nos aporta un ritmo de vida frenético al cual es difícil oponerse, pues forma parte del estilo de vida del sistema. Por lo que respecta a la imagen que damos, nos encontramos con ambivalencias, diferencias de uso de este etcétera. Hablaré a un nivel general. Por ejemplo las plataformas de internet más conocidas como Facebook, ahora menos usada, Instagram, Tinder etc. Comprenden la función de la imagen como eje vertebrador. Son contenedores de información personal que organizamos y distribuimos como nos apetece, quizá de una forma moderada, o una forma constante, pero el hecho es que modificando, contenidos y formas que en la vida real sería más difícil cambiar.

Al utilizar dichos lugares cibernéticos como espacio de interacción se convierten casi en indispensables ya que compartimos vínculos personales que fundamentan un nexo de encuentro. Eso obviamente comprende muchos usos positivos pero a la vez construye concepciones erróneas a partir de las ideas que se generan a partir del contenido controlado. Un ejemplo básico es la llamada selfie a la cual le podemos llegar a dedicar bastante tiempo encontrado la pose perfecta. Ese encontrar la pose es la mentalidad quizá consciente o inconsciente de la voluntad de proporcionar la mejor imagen de uno mismo. En esta intención se alberga la fuerza o la importancia que damos a nuestra imagen pública. Esta genera opinión, acercamientos, rechazos, pero sobre todo dinamismo grupal.

El magnetismo del que antes hablaba se basa en esto, como se transfiere la imagen pública, como afecta el qué dirán a la idea que se tiene de uno mismo@, y como esta concepción que se crea al transitar diariamente en este mundo virtual afecta el presente tangible. Es importante plantearse el emerger de estas nuevas maneras de comunicarse y de cómo uno se crea una identidad, pues conllevan amplias ventajas, pero nos presenta distintos retos a reflexionar en base a quien somos y como gestionamos nuestro espacio mental.

[1] WINNICOTT, Donald. La realidad y el juego. Barcelona: Gedisa, 2009

[2] CYRULNIK, Boris. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida. Barcelona: Gedisa, 2009.

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