La bolsa de plástico

plasticbag

Por Anna Izquierdo.

Este fotograma representa una de las escenas más famosas de la película American Beauty en la que Ricky muestra a su vecina la grabación de una bolsa de plástico moviéndose con el viento.

Ricky habla de que esta escena es la más bella que jamás ha presenciado y que este video le ayuda a recordar cuanta belleza hay en el mundo.

¿Porque debería recordarlo? ¿Cómo se le olvida? Llevar siempre la misma rutina, pasar por los mismos sitios, realizar las mismas acciones hacen que a diario desconecte de su alrededor y se dedique a desplazarse sin observar lo que le rodea. Entonces olvida esa fascinación hacía lo diario, hacía esos gestos mínimos azarosos que revelan que el momento que estas viviendo es único, que se desplaza, que no se va a volver a repetir y que eres tu quien debes presenciarlo. Lo que vivimos sin pensar provoca un cierto adormecimiento de las conciencias y de las miradas. No pensar en porque las cosas más sencillas son cómo son nos atonta. De hecho, Perec también reflexiona sobre el porque no nos interrogamos sobre lo habitual relacionándolo con la anestesia de las conciencias: “No lo interrogamos, no nos interroga, parece no causar problema alguno, lo vivimos sin pensar, como si no vehiculara ni preguntas, ni respuestas, cómo si no fuera portador de ninguna información. No es ni un condicionamiento, es más bien una anestesia. Dormimos nuestra vida de un sueño sin sueños.”

La vida cotidiana se mueve creo yo entre esta ambivalencia: entre la desconexión y la conexión, entre la anestesia y la observación, entre lo anodino y lo poético, entre el aburrimiento y el misterio. Eso es debido a que el propio concepto de lo cotidiano navega entre estas contradicciones y es difícil de definirlo de manera tradicional.

Aburrimiento

La rutina moderna, tal cómo la conocemos hoy en día, surge a partir de la estandarización de la unidad de tiempo con la invención de los relojes mecánicos en el s.XVI y el desarrollo de los horarios laborales surgidos en la industrialización. La ciudad moderna y los flujos de personas se articulan a través de estos horarios laborales y de ocio que tenemos naturalizados. Todos hemos intentado alguna vez adivinar a dónde van las personas que circulan delante de nosotros, mientras esperamos el bus por ejemplo. Imaginarse sus vidas observando su ropa, cómo caminan, y la hora del día que es. La estandarización de los horarios tales cómo los conocemos, nos permite creo adivinar en muchas ocasiones dichas especulaciones.

En el film Playtime (Jacques Tati, 1967), se genera entre otras cosas, una reflexión sobre la arquitectura y el urbanismo modernos. De hecho, se construyó toda una ciudad inspirada en edificios reales a las afueras de París llamada Tativille. En ella se recrean los espacios y los ritmos de las ciudades y de las oficinas modernas. Lleva al extremo, con un toque absurdo, comportamientos rutinarios y habituales en las ciudades. Gracias a la dirección de fotografiá, a una gama cromática limitada y a unos planos muy abiertos, el espectador tiene la sensación de estar viendo un escenario, una maqueta de espacios y comportamientos muy naturalizados para todos. Este presentimiento que acompaña a lo largo de la película se acaba de confirmar con la escena final en la que se representa una rotonda cómo un tiovivo.

Playtime nos hace pues reflexionar sobre esos aspectos más naturalizados de nuestras rutinas ya sea en el espacio público cómo privado.

Pero como es de imaginar, la analogía más común para caracterizar la vida cotidiana en la modernidad es la de la cadena de montaje. Caracterizar la vida cotidiana como aburrida se relaciona directamente con la alineación laboral del capitalismo moderno. La repetición de las mismas acciones durante horas, hacen que el tiempo se vacíe de cualquier marcador significativo y que uno no distinga un momento de otro. Cada segundo, cada minuto, cada hora es una replica exacta del momento anterior. La cadena de montaje es una buena ejemplificación de la vida cotidiana moderna no tanto por el ambiente industrial, sino por esta condición generalizada: la monotonía, la vacuidad del tiempo. La industrialización no se limita pues a la producción fabril, pero se registra en casi todos los aspectos de la vida. La extensión de esta industrialización tiene que entenderse no solo como una condición tecnológica sino también como una experiencia sensorial y mental.

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Misterio

Ver la vida cotidiana moderna solo cómo aburrida es perderse todo un lado de su articulación. La cotidianidad es un misterio. En ella, se pueden encontrar elementos excepcionales y detalles reveladores.

En sus Conferencias de introducción al psicoanálisis, Sigmund Freud defiende repetidas veces que el psicoanálisis es de vital importancia para entender la vida cotidiana. Acaba por identificar una relación entre ambas: “El psicoanálisis, eso es verdad, no puede gloriarse de no haberse dedicado nunca a pequeñeces. Al contrario, su material de observación lo constituyen por lo común aquellos sucesos inaparentes que las otras ciencias arrojan al costado por demasiado ínfimos, por así decir la escoria del mundo de los fenómenos.” (1976: 23).

La vida cotidiana que Freud describe es un mundo de costumbres y convenciones, interrumpidas continuamente por pensamientos reprimidos. La comunicación cotidiana por ejemplo, esta continuamente traicionando deseos involuntarios. Imagino que eso es debido a que al no prestar atención a lo que decimos o a lo que hacemos repetidamente, fluimos por una vida no consciente, sin pensar en lo que hacemos y allí es donde se revela nuestros deseos y por consiguiente nuestro carácter.

Higmore en Every day life and cultural theory (2002: 2-3) representa esta ambivalencia entre lo aburrido y lo misterioso de la vida cotidiana a través del ejemplo de Sherlock Holmes, imaginado por Sir Arthur Conan Doyle. Holmes detesta la rutina y la vida cotidiana. Le aburren un montón los convencionalismos y las normas sociales y busca siempre situaciones enigmáticas y misteriosas que resolver. Sin embargo, esas situaciones suele encontralas en los lugares más comunes de la existencia. Lo no-cotidiano, lo excepcional, se encuentra en el interior de lo cotidiano. Además, acudir a lo más real y habitual es la ruta que le lleva siempre a resolver el misterio que esta investigando. Es capaz de adivinar detalles de la vida de una persona a través por ejemplo de la mera observación de un objeto cotidiano, o de la apariencia exterior de una persona. Holmes disfruta cuando se le presenta un misterio anormal que resolver. Pero aún disfruta más cuando puede explicar los acontecimientos más extraños y convertirlos en ordinarias situaciones terrenales. Desmitifica pues lo extraño y devuelve los sucesos a la vida cotidiana.Es curioso cómo este personaje presenta pues esta ambivalencia. Le aburre la vida real, busca misterios extraños y cuando acaba por resolverlos los devuelve a lo que el más odia, la ordinariez de lo cotidiano.

Volviendo a la bolsa, esta podría también representar esta ambivalencia, esta fina linea que separa lo anodino de lo misterioso. Esa bolsa de plástico que al ir adormidos absortos por la rutina.es la que nos recuerda que observemos, que miremos y nos dejemos sorprender.


Freud, S. Conferencias de introducción al psicoánalisis (1916-17) Le figaro
Highmore, B., Everyday Life and Cultural Theory, Routledge, 2002.
Mendes, S. American Beauty, 1999
Perec, G. L’infra-ordinaire, Seuil, 1989.
Tati , J. Playtime, 1967

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