EL CAMINO HACIA EL ESPLENDOR DE LA OSCURIDAD

El Butoh es una danza que apareció en Japón en los años 60, creada por Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno debido a los cambios sociales dentro de la cultura nipona por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, por la crisis económica, entre otros. Una danza oscura basada en la muerte que busca el lenguaje del propio cuerpo. En las últimas décadas ha ido extendiéndose fuera del país, ganando popularidad en Europa y Estados Unidos, llegando hasta España. No es muy conocida esta danza pero en Barcelona, por ejemplo, se hayan escuelas y personas que, por su cuenta, organizan seminarios y clases para enseñar esta danza.

-Por Anlis Luik

Para aquellos que no sepan qué es el butoh, es una danza originada en Japón que cada vez está siendo más aclamada en Europa y más escuelas imparten cursos y seminarios que la promueven. ¿Qué tiene de especial esta danza? Realmente es algo completamente diferente a lo que conocemos formalmente como “danza”. Así, pues, haré una explicación de su origen y características.

Esta danza fue originalmente creada por Tatsumi Hijikata y, junto a su compañero Kazuo Ohno, experimentaron y desarrollaron su técnica. Mucha gente sitúa su origen en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, pero estos solo fueron una parte de la creación de esta danza. El paisaje que crearon las bombas fue el de calles llenas de cuerpos mutilados, gente quemada, con los ojos reventados, casi como zombies deambulando, visión chocante para la población nipona que cambió la mentalidad del país. Más adelante en los años 60, se produjo un crecimiento económico siguiendo los estandares europeos que rompió las relaciones sociales y acabó con las costumbres tradicionales. Se implantó una industrialización a gran escala construyendo fábricas por todo el país. Los paisajes y las comunidades se destruyeron, contaminando de forma extrema el territorio y propagando enfermedades como el envenenamiento por mercurio o por cadmio. Estos cambios tan drásticos des de la pobreza extrema de la posguerra al materialismo extremo generaron a Hijikata la necesidad de crear una danza basada en la naturaleza pura, tanto en su belleza como en su crueldad. Las nuevas tecnologías alimentaron el materialismo generando una desvinculación del cuerpo que Hijikata también quería recuperar.

The masseur, hijikata, 1963
Tatsumi Hijikata, The masseur, 1963

Al ser un país que empezaba a abrirse al mundo, muchos libros de autores europeos y americanos como Jean Genet, Arthur Rimbaud, Comte de Lautréamont, Herbert Marcuse, Jean-Paul Sartre o Friedrich Nietzsche fueron traducidos y llegaron a manos de jóvenes como Hijikata e impulsaron nuevos movimientos, pensamientos y formas de experimentación. El origen y vida de Hijikata también tuvieron una gran influencia.

Tatsumi Hijikata nació en un pueblo en la región de Tohoku en una humilde família que trabajaba el campo y que también tenía un restaurante de fideos. El fue el sexto niño y décimo hijo de once y nunca tuvieron muchos ingresos. En aquel entonces, Tohoku aun era una región no muy desarrollada con un dialecto del que la gente se burlaba. Siempre se sintió atado a su lugar de nacimiento pero no de un modo positivo. De hecho, hizo una búsqueda exhaustiva sobre su pasado. Antiguamente des de Tohoku se enviaban soldados, mujeres y caballos al centro de Japón. Muchas veces hablaba de Tohoku como un país extranjero. En una entrevista explicó que aun y ser un pueblo de Japón, hay un Tohoku en Inglaterra. Dijo que la más absoluta oscuridad existe en todo el mundo, que pensar es la oscuridad.

A parte de Hiroshima y Nagasaki, otras ciudades como Tokyo fueron bombardeadas y, al llegar Hijikata a la ciudad en el 52 el paisaje le chocó, pero encontró una ciudad que aun y haber sido destruida físicamente, artísticamente había renacido.

Tuvo empleos como basurero o cargando y descargando barcos para poder pagar sus facturas y seguir bailando. Pasó mucha hambre pero al ser un joven artista no tenía nada que perder.

Su memoria del lugar de nacimiento y su dura vida acompañarían su carrera como bailarín caracterizando su danza.

Por otra parte, Kazuo Ohno, fiel compañero suyo, tenía gran admiración por la bailarina de flamenco española Antonia Mercé y Luque llamada “La Argentina”. Su baile fue su gran inspiración y aportó movimiento y energía a esta danza.

Dance projects the body's voice, My mother 1981
Kazuo Ohno, My mother, 1981

El butoh destaca por buscar que el cuerpo hable por el mismo a través de gestos y sonidos, por lo que la improvisación es un elemento fundamental para expresarse. El bailarín se transforma en cuerpos diferentes a través de transformaciones físicas del cuerpo y transiciones entre estados anímicos. Así, pues, esta danza al no estar sujeta a pasos concretos como lo están la danza clásica o el hip hop que enseñan a colocar el cuerpo, permite vivir una experiencia diferente en cada actuación. Al improvisar cada actor o bailarín (curiosamente, en la tradición japonesa no se diferencia entre las dos disciplinas) vive su representación de formas muy diferentes y personales, sin la certeza de qué sucederá. Se llega a un estado en el que se produce una construcción constante de la persona y el cuerpo. El cuerpo se convierte en un espacio en el que se desarrollan experiencias y a la vez es el sujeto que las vive y que las exterioriza ya sea individualmente o de forma colectiva. Al ser el propio cuerpo el que habla está muy presente su memoria. El cuerpo es entendido como un recipiente que guarda todos los recuerdos vividos en vida, pero también a nivel ancestral, celular, el de los lugares y seres que hemos habitado y hasta la memoria de aquellas voces intemporales que nos habitan.

En los temas representados en las actuaciones suelen presentar la sexualidad de forma muy explícita con sonidos, muestras abiertamente la homosexualidad, el travestismo, la anulación del sexo, la transformación a otras materías, etc. Siempre atados a la muerte.

Tatsumi Hijikata describe a esta danza como la realización de los gestos de la muerte para morir otra vez. Hacer que la muerte represente una y otra vez sus muertes. Esto es lo que quiere conseguir. Una persona muerta puede morir una y otra vez en su interior pero a pesar de que no esté familiarizado con la muerte, esta si le conoce a el.

Por otra parte, Akaji Maro explica que el butoh empieza como un espíritu de revuelta para romper las reglas que alteran las formas. Es la suspensión de la toma de decisiones que deja al cuerpo hablar por el mismo para que se revele al mundo y rechace la superficialidad del día a día.

También dice que el materialismo está muy presente en Japón hoy en día. Que el Butoh rechaza estos valores materialistas y que hay que parar este desarrollo tan acelerado, parar la velocidad.

La formalización de esta danza realmente es muy fantasmagórica. Los bailarines casi siempre se muestran desnudos, muy delgados y pintados completamente de blanco. No hay diálogo por lo que se podría introducir en el teatro mudo, pero si que se escuchan sonidos y onomatopeyas. Hijikata no liberó al cuerpo del lenguaje sino que utilizó las onomatopeyas como palabras para convertir al cuerpo en un objeto parecido a un cadáver pero que a la vez muestra algo que solo un cuerpo viviente puede expresar. A la vez, este cuerpo solo cobra vida cuando es acorralado por las palabras y el dolor. Así consigue conciencia de el mismo. Esto no solo lo llevó a la danza, también la puso en práctica con su cuerpo y su vida. Aplicó la idea de que el feo es bonito y que la muerte es vida.

¿Cómo puede una danza con un origen tan perturbador empezar a tener éxito en España? os preguntaréis.

La primera presentación que se hizo en Europa fue en Enero de 1978 en la que el bailarín Butoh-ha Sebi y el grupo Ariadne actuaron en el teatro Vouveau Carre en París. Tuvieron una gran aceptación y fueron muy aclamados. La expresión corporal de esta danza junto a la utilización de los sonidos era algo novedoso más las temáticas como la sexualidad que se estaban desarrollando en el mundo de la danza, cautivaron al público.

A principios de los 80s la popularidad del butoh creció en Europa y Estados Unidos. Tatsumi Hijikata no salió nunca del país pero Kazuo Ohno y el grupo Sankaijuku han realizado giras por el continente europeo y americano. Otros bailarines también han actuado en el exterior como el grupo Areadne, Akaji Maro y Dairakuda-kan, Yoko Ashikawa y Ankoku Butoh-ha, Min Tanaka, Koh Murobushi o Dance Love Machine. Han sido tan constantes que no ha pasado un año sin que algún intérprete de Butoh japonés no haya actuado en un festival de teatro de relevancia.

La actividad del butoh en occidente ha hecho que se explore sus orígenes, el lugar que ocupa en la danza y en el arte moderno, realizandose varios talleres. Lo que parece llamar la atención es que ha ido más allá del imaginario de la técnica de la danza que ha provocado una conciencia física jamás imaginada.

Nuestra sociedad se ve, en gran parte, afectada por los problemas que sufre la sociedad Japonesa que se han presentado anteriormente. Pero estos vienen de un contexto diferente y de mucho antes:

En el renacimiento con la aparición del YO como sujeto y el pensamiento racional junto a la medicina, que tenia la visión del cuerpo como si fuera una máquina a causa del mecanicismo de Descartes que produjo una desvinculación con la naturaleza. Eso junto al Cogito ergo sum hicieron del cuerpo algo material, engañoso con los sentidos, que podía ser modificado, una herramienta con la que cambiar el mundo. La conciencia fue elevada (en aquel momento entendida como el alma) como único saber fiable. Esto se desarrolló a lo largo de la edad moderna describiendo el cuerpo anatómicamente y el mundo a través de la cartografía.

En la revolución industrial se intensificó esta visión a través de las condiciones laborales de los trabajadores con el inicio del Capitalismo. Charlie Chaplin en Tiempos Modernos hace una crítica al sistema mostrando como al acabar su turno no puede parar de hacer los mismos movimientos debido a los efectos del trabajo mecanizado en las fábricas. Otra vez el cuerpo se vuelve una máquina. Ya en la segunda revolución industrial hubo la primera globalización con la internacionalización de la economía lo cual provocó cambios en el consumo, en la educación, en la política, etc.

No fue hasta los años 60 que hubo un nuevo movimiento que dio un giro a la mirada hacia el cuerpo que recupera conciencia sobre este. Sin embargo, también hubo un movimiento consumista dentro la cultura Capitalista donde encontramos el nacimiento del Pop Art que daba la idea de la originalidad dentro del consumo de masas dejando por hecho que comprando podríamos crear nuestra propia identidad y felicidad lo que ha provocado que nuestra actividad o experiencia actual se base en consumir.

Dados estos acontecimientos se entiende que la construcción del cuerpo haya sido guiada hacia lo material. En la actualidad el consumo desvaloriza al cuerpo creando una sociedad que se preocupa mucho por su imagen y apariencia pero que a la vez no cuida su cuerpo. Por una parte, se da importancia a la casta, al valor económico y a estereotipos estéticos, pero por otra, no se cuida la alimentación, la inteligencia emocional, no se fomenta la educación ni todo aquello que implique resultados a largo plazo. Se construye lo exterior pero no lo interior perdiendo los vínculos sociales a largo plazo y intensificando la individualidad. El “usar y tirar” hace que entendamos a las personas como objetos que podemos cambiar constantemente.

Sin embargo hay distintas disciplinas que intentan encontrar esa conexión entre el cuerpo y la conciencia intentando, en muchos casos, curar al cuerpo con la mente. Algunas de estas disciplinas son el Yoga o la Meditación. Otra disciplina interesante es la kinesiología. Esta presenta un diálogo con el cuerpo hasta el punto que este, por si mismo, explica qué es lo que necesita. A través de los gestos incluso puede especificar las cantidades que necesita de un alimento concreto.

Estas disciplinas no están consideradas como certeras ni probadas empíricamente y por lo tanto se cuestiona su eficacia. Pero cada vez más personas con conciencia de su propio cuerpo que  buscan encontrar otras vías para conectar con este. Entonces, el butoh puede formar parte de estas disciplinas que buscan entender al cuerpo y, de algún modo, recuperarlo.

En Barcelona encontramos varias escuelas dedicadas a la enseñanza de esta danza. Entre ellas encontramos a Tragant Dansa con Olga Tragant como profesora, o l’Horitzó dansa de Sua Urana que recientemente ha abierto sede en Madrid. La primera es una escuela de danza en general en la que Olga Tragant, profesora de la escuela, ha tenido una formación de butoh en japón y comparte su conocimiento en la escuela. La escuela de por si no enseña butoh pero si que organizan actividades sobre este de vez en cuando. Por otro lado tenemos a Sua Urana quien imparte cursos de butoh durante todo el año des de cursos intensivos a cursos preparativos de hasta 3 años.

V festival de teatro U. Burgos, 2001.png
Actuación de l’Horitzó dansa en el V festival de teatro U. Burgos, 2001

A parte de estas escuelas, encontramos a otras personas que, por su cuenta, organizan seminarios de esta danza.

D.S. (quien no ha querido compartir su nombre real) tiene una formación en el teatro y la técnica corporal. Descubrió la danza butoh a partir de seminarios y le interesó tanto que decidió indagar en esta danza y, de vez en cuando, imparte seminarios de butoh en espacios como la Sala Fénix.

Con su look malva, nos explica que esta danza es diferente a las demás porque tiene un carácter muy subjetivo y corporal que hace que sea muy espontánea e improvisada. No hay unos pasos marcados pero si que hay una técnica que guía al cuerpo y ayuda a “colocarlo”. Esta consiste en imaginar un eje en el cuerpo, de la cabeza a los pies, el cual permite el equilibro dentro de movimientos muy lentos o por lo contrario muy rápidos. Se aprende a andar y a correr. Esta es la parte técnica en relación a la danza

La otra parte implica el psique en constante diálogo con el cuerpo. Los ejercicios que se proponen son los de conectar con aquello que fuimos, forzar a nuestro cuerpo a hacer memoria de aquello que fuimos. Transformarlo en otros objetos para hacer que nuestro cuerpo viaje a otros cuerpos sintiendo que morimos y nos transformamos en estos otros cuerpos o elementos.

Arpi Samvel, estudiante de interpretación en Barcelona ha sido alumna de D. S. y nos ha explicado como fue el seminario de danza butoh que realizó con D. S.

Explica que durante el seminario sintió que no era ella misma, como si algo o alguien la poseyera y redirigiera sus movimientos. Aun i no tener la vista tapada, todo lo que veía a su alrededor le parecía oscuro con puntos de luz que se movían o multiplicaban dependiendo de las indicaciones que la profesora daba. Tenía miedo, luego se sentía contenta. Era como estar subida en una montaña rusa que constantemente subía y bajaba. Habla del sentir unas voces que le hablaban y le decían quien era, lo que debía hacer, le decían como se sentía y les hacía caso. Pero hubo un momento que sonó un sonido muy fuerte y de alguna manera perdió esa conexión. Lo que le pasó es que veía oscuro como si sus ojos hubieran estado en una habitación oscura durante un largo tiempo y le costaba ver. Sus ojos tenían que adaptarse a la nueva luz y sentía un gran dolor de cabeza.

Sentí un gran interés por las técnicas de enseñanza de esta danza ya que me recordaban a una sesión con una pitonisa que está en trance y conecta con un espíritu del más allá. Por eso quedé con D. S. para realizar una pequeña clase de butoh.

Quedamos en el Parque de la Ciutadella por ser un espacio abierto donde yo me sentía cómoda. Yo nunca había realizado una práctica de baile fuera de las batallas de gallo en las discotecas (por no decir que se me da fatal bailar) así que mi sentido del ritmo y de la coordinación no son lo mío. D. S. me dijo que eso no era problema, que lo trabajaríamos durante el proceso.

Al empezar la sesión, me puso un antifaz para que la vista no me molestara. Por supuesto, mis sentidos se agudizaron. Sentía el calor del sol, la brisa del viento, el tacto del césped mojado, oía a una niña reírse (realmente no se como supe diferenciar que era la risa de una niña), oía el ritmo de unos tambores a lo lejos, sentía como gente andaba a unos metros de nosotras…

Primero hicimos unos ejercicios de relajación, también para aislarme de lo que había a mi alrededor. Respiramos profundamente dejando la mente en blanco. Seguidamente me dijo que sintiera el aire que chocaba contra mi y que me convirtiera en ese viento. Que imaginara por donde pasó y hacia dónde se dirigiría ese viento. Al principio fue un poco difícil ponerme en el papel porque al ser domingo había mucha gente y el ruido me distraía. No obstante ella me guiaba con su voz y consiguió que me aislara.

Imaginé que viajaba a gran velocidad, rozando la piel de las personas y de golpe alzándome hacia el cielo. Podía ver la ciudad y su movimiento des de arriba. Me sentía ligera y con energía.

Después me propuso bajar del cielo e ir al suelo. Que sintiera el césped debajo de mi, imaginando todas las personas que lo habían pisado. Entonces toda esa energía y ligereza se transformaron en pesadez, me sentía pisoteada. Se podría decir que hasta sentí dolor. Notaba como todo a mi alrededor vibraba.

A partir de ahí me dijo que imaginara que era un trapo mojado. Qué diferencia con el suelo. Pero por mi sorpresa mi mente enseguida empezó a entrar en el papel de un trapo mojado. La sensación era parecida a la del césped pisado. El cuerpo me pesaba y me dejé caer. Sentía una presión que me oprimía la cara contra el suelo y el estómago. La voz de D. S. resonaba en mi interior, ya no sabía qué me estaba diciendo pero parecía que esa voz saliera de mi. Hubo un momento en el que, sin darme cuenta, salió un ruido de mi boca. Al momento salí de la situación, abrí los ojos y me incorporé. Sentí mucha vergüenza por haber hecho ese sonido tan raro. Era una mezcla entre el sonido de un sapo y una lima raspándome la garganta. Un sonido realmente horrible. D. S. al ver que salía de mi estado de trance quiso hacer que volviera pero yo me negué. Me sentí muy incómoda.

Como el ejercicio hecho me incomodaba pasamos a trabajar a partir de los estados anímicos. En estos había sonidos pero yo podía controlarlos. Empezamos con las risas. Tenía que reírme des de una simple sonrisa a carcajadas de un modo progresivo y en el orden inverso. Después sentirme triste. Pasar des de estar quieta, pensando que no valgo nada con cara triste a llorar. Luego enfadarme y sentir ravia. Gritar. Entrar en euforia por conseguir lo que más quiero en el mundo. Llorar de felicidad, etc. A lo largo de este proceso hice sonidos mas o menos audibles, con más intensidad o menos.

Al final de la clase me sentí exhausta. Acababa de hacer un curso intensivo de butoh para principiantes. No me había dado cuenta pero habían pasado 2 horas y media. Ese tiempo para mi fue como mucho media hora. Estuve en una dimensión paralela. Lo que si que noté fue las miradas curiosas de la gente de alrededor.

Tengo que decir que en un principio no creí que de mi salieran sonidos. De algún modo me parece algo más o menos controlado y que esta situación de trance tiene que conseguirse en un nivel ya más avanzado. Pero la forma en que D. S. me guiaba, no imponiéndome nada sino llevándome hacia un camino, me ayudo a entrar en un momento en el que lo que había a mi alrededor desapareció de alguna manera.

A pesar de sentirme en una montaña rusa emocional, de viajar a otra dimensión, convertirme en otros objetos y elementos, hacer ruidos casi extraterrestres y sentirme muy cansada, me sentía bien, como si hubiera dejado un peso a parte, me sentía de algún modo realizada. Puede que el lado oscuro no esté tan mal al fin i al cabo.

_____________________________

Artículos

NANAKO, Kurijara. Hijikata Tatsumi: The Words of Butoh: [Introduction]. [en línea]. 2000, nº1, p. 12-28. [Consultado: 7 junio 2016].

Blogs

japonartesescenicas.org [en línea] [Consultado: 7 junio 2016]. Disponible en internet: http://www.japonartesescenicas.org/danza/generos/contemporanea/butoh/decadadelos80.html

contemporary-dance.org [en línea] [Consultado: 7 junio 2016]. Disponible en internet: http://www.contemporary-dance.org/butoh.html

Vídeos

VELEZ, Edin. Dance of Darkness. [Documental]. 1989

LASKIER, Gustavo. Danza Contemporánea en Buenos Aire: Catorce reflexiones en torno al presente y al futuro. [Documental]. 2013

POLO, Brenda; FIORI, Lavinia. El poder oculto de la memoria. [Documental]. 2011

DE SAGAZAN, Olivier. Transfiguration [Performance]. 2014

CHAPLIN, Charlie. Tiempos Modernos. [Película]. 1936.

SHUSTERMAN, Richard. Richard Shusterman – Thinking through the body. [entrevista]. 2012

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s