El deber del tatuador artista

Por Miguel Ángel Berenguel

 

Desde que decidí que dedicaría mi vida al mundo de la creación, siempre supe, y siempre me advirtieron mis padres, de que no sería un camino fácil. A medida que fui enfocando a que quería dedicar mi vida laboral, llegué a un punto en el cual me gustaba tanto todo que no estaba seguro de que escoger. Así que me centré en detectar los defectos que tenía cada profesión que me gustaba. Y los defectos que le encontré al tatuaje me hicieron decantarme aún más por él, ya que sentía que tenía mucho que decir sobre este tipo de práctica. Además, uno de los defectos, los cuales también tenían otras profesiones, era la relación con el cliente. Siempre me ha costado mucho comunicarme con las personas, pero a medida que fui avanzando en la carrera fui mejorando. No obstante, las profesiones creativas siempre estarán limitadas por un cliente, poca gente tiene el privilegio de ganarse la vida haciendo lo que ella misma quiere.

Para ilustrarlo mejor, me gustaría comentar un ejemplo que encontré en las redes sociales. Es un artículo en el cual una persona narra su experiencia con un tatuador de Barcelona. La respuesta del tatuador a la propuesta de su cliente fue totalmente negativa. Se negaba a tatuarle porque consideró que hacerse un recuerdo de Barcelona no era un motivo digno de ser formalizado en un tatuaje. Lo realmente curioso es que no concreta quien es el tatuador, sólo dice que se llama Carlos, y que tiene el local por la zona de Sants. Por lo tanto, estamos hablando de un tatuador profesional, suponiendo que se gana la vida de ello. No obstante, puede arriesgarse a perder un cliente por una razón de estas características. Supongamos que es por una razón firmemente arraigada en él, ética. He escuchado muchas veces a diseñadores profesionales quejarse de sus profesiones, y uno de los motivos que más me llamaba la atención era su dilema ético. Muchos de ellos se sienten frustrados por haber realizado campañas para vender artículos a personas que no los necesitaban. En el tatuaje ocurre más o menos lo mismo, también debería ser tarea del tatuador aconsejar al cliente sobre lo que está a punto de hacer, en lugar de limitarse a aconsejar sobre el cómo hacerlo.

Por lo tanto, retomando el caso del tatuador, no podemos estar hablando de un tipo de mercado estandarizado, comparado con otros sectores. Ya que al ser una relación comercial en la cual interfieren muy pocas personas, entran muchos menos factores en cuenta, recayendo casi toda la responsabilidad en una sola persona, el tatuador. Él es quien tiene el mayor poder de decisión en la mayoría de los casos, ya que la formalización del tatuaje depende casi enteramente de él. No obstante, creo que no se debería olvidar que también hay otro factor que entra en cuenta, el cliente. Él también debería tener una gran responsabilidad, y creo que es deber del tatuador otorgársela, siempre y cuando se haga con cautela. Siendo ésta una cuestión que se debería adaptar a cada caso, estoy seguro que la solución al problema que ha visto el tatuador en su cliente está lejos de negarse a cerrar un trato, siempre y cuando se quiera vivir del trabajo que se realiza.

¿Debe ser esta la solución?¿O la solución es la mediación con el cliente cómo suele pasar en muchas profesiones? Está claro que si se quieren cumplir unos mínimos personales a parte de solamente realizar el encargo, se debe lidiar con las complicaciones que surgen. Y la satisfacción personal es uno de los motivos por los cuales merece la pena sortear estas barreras. Creo que el tatuaje solo puede ser calificado de arte si se ejecuta en determinadas condiciones, si no, pasa a ser simplemente tatuaje. Y una de esas condiciones, la cual también puede tener un gran valor artístico, es la mediación con el cliente. A pesar de ello, hay ocasiones en las cuales esta mediación no se puede llevar a cabo, ya sea por el cliente o por el tatuador. Y entonces pueden llegar a suceder cosas como estas:

copias-chil
A la izquierda, la obra original. A la derecha, todo copias.

Es un ejemplo un poco extremo de lo que puede suceder si se le da al cliente demasiado poder en el proceso, o bien de los pocos principios del que realiza la copia, el cual se puede meter en problemas si el dibujo original está registrado.
Y es que ésta es otra de las características que tienen las piezas de arte, que son únicas. Y el hecho de querer realizar algo así puede otorgar al autor la categoría de artista, no obstante, como siempre suele suceder, todo dependerá del cliente. Hay clientes que no buscan arte en tatuarse, simplemente buscan tatuarse. ¿Pero dónde reside el valor artístico de un tatuaje? Es una cuestión difícil de responder.

Se puede interpretar de muchas maneras según la persona que lo haga, y siempre variarán las visiones sobre lo que es arte y lo que no. No obstante, considero que son los mismos artistas los que mejor se pueden definir, y de hecho, ya se definen con su trabajo, de forma que debería ser un tarea del cliente saber escoger el tatuador, ya que hoy en día el número de personas dedicándose a esta profesión ha aumentado considerablemente y la elección puede ser algo tedioso. No obstante, merece la pena si se quiere realizar una obra lo más adaptada al cliente posible. Como partidario del tatuaje, siempre apostaré por los tatuadores artistas, ya que son los que realmente me transmiten sensaciones a través de su trabajo, de forma que solamente su participación ya tendrá un gran sentido dentro del proceso holístico del tatuaje. Habrá tatuadores que sólo entiendan su profesión como un trabajo, pero creo que son más adecuados para otro tipo de público distinto a mí, por eso me cuesta tanto encontrar tatuadores que me gusten. Lo que no encuentro honesto es que se califique un trabajo de artístico, cuando no presenta algunas de sus características globales, ya que es un concepto difuso. Un tatuaje puede ser valorado por la calidad del mensaje, de la técnica, etc. No obstante, independientemente de la práctica que se realice, hay unos factores a los que no se debería renunciar si se quiere que el tatuaje pase a formar parte de la sociedad de una manera más normalizada. La mediación con el cliente, la ética en el trabajo que se realiza, el conocimiento de la técnica, … son factores que deben ser primordialmente trabajados, ya que su correcto desarrollo siempre favorecerá al tatuaje de alguna manera u otra, sea cual sea el tipo de trabajo que se realice.

 

1. Sayol, F. (2015). El tatuador que solo te tatúa si tu historia le hace llorar. [en línea]. URL: http://www.playgroundmag.net/ficciones/tatuador-solo-tatua- ba-historia-llorar_0_1575442448.html [consultado 17 abril 2015]

2. VICTOR CHIL TATTOO 2014. (2014,9,4). Copies……!!. Recuperado de: https://www.facebook.com/267209723320678/photos/a.594195627288751.1073741828.267209723320678/757721454269500/?type=3&theater

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