El amor está lejos de ganar

por Berels Berels

La primera vez que me hablaron de sexo fue en la escuela. En la educación primaria y secundaria, el sexo entra como tema en el departamento de biología, dentro este ámbito me enseñaron que el acto sexual era el método reproductivo. Fue en la escuela, dentro de un entorno pedagógico, supuestamente basado en la ética y el respeto, donde muchos como yo aprendimos que el sexo heterosexual mediante penetración vaginal significaba hacer el amor, y al mismo tiempo, se comprendía como el método natural de reproducción. Al llegar al instituto, empiezan las alarmas, empieza la llamada educación sexual, nos enseñan que tenemos que usar condón; el primer motivo, evitar un embarazo; el segundo, las enfermedades de transmisión sexual. Pasados los años, me pregunto si realmente el sexo se reduce a aquello que nos enseñaron.

Me pregunto por qué, ni en primaria ni en secundaria, nos hablaron de la masturbación. Me pregunto por qué, aún tratándose de la escuela, un espacio en donde es necesario educar a los niños mediante la tolerancia y el respeto, no nos hablaron nunca de la homosexualidad, la autosexualidad o la asexualidad como practicas sexuales. Me pregunto, en definitiva, por qué nunca nos han enseñado que el sexo también es una búsqueda de placer y que existen infinitas posibilidades de practicarlo. Supongo que las prácticas sexuales que se escapan de la heterosexualidad no entran dentro del ámbito de biología, ya que, lo supuestamente natural, es el sexo como método reproductivo. Me gustaría pedirle a la persona que me esta leyendo que piense cuantas veces ha tenido sexo, cuantas veces se ha masturbado y que, al pensar en ellas, piense cuantas veces ha tenido la intención de reproducirse. Probablemente, la mayoría de los lectores, nunca habrá practicado sexo con estos fines, sin embargo, estarán de acuerdo conmigo, que así es como nos lo enseñaron en la escuela. Estarán de acuerdo también, con que el deseo sexual ha sido una búsqueda de placer y que, obviamente, este deseo es también natural, aunque no nos hablasen de ello en biología.

Ayer, en Roma, se celebró que, finalmente, el Parlamento italiano aprobaba la unión civil entre personas del mismo sexo y, a mí, aún me sorprende que haya tantos lugares en los que el matrimonio homosexual sea ilegal. Esta ilegalidad significa la imposibilidad social y estatal de ser aceptados como modelo de familia, unión o simplemente relación amorosa que se escapa de las practicas heterosexuales. La Iglesia católica no ha tardado en criticar esta decisión, y es que, mientras que los abusos sexuales, la trata de blancas, la violencia de género y la homofobia están lejos de desaparecer, el amor lo está también de ganar.

Hace poco más de un año, Europa se planteó prohibir a los homosexuales donar sangre, ya que surgió el caso de Francia, donde se permite esta negación, ya que se considera que tienen mayor riesgo de ser portadores de enfermedades como el VIH 1. Así que, de forma más o menos indirecta, a día de hoy seguimos relacionando esta enfermedad con las prácticas no homosexuales, seguimos, por lo tanto, culpando a quién las padece. Pero, ¿qué significaría la decisión de prohibir a los homosexuales la donación de sangre? Sin la necesidad de estar casado legalmente, uno debería establecer su condición o preferencia sexual por tal de ser clasificado como posible donante de sangre o no. Si bien, ahora tenemos dos opciones de identidad de género en nuestro DNI, hombre o mujer, seguramente, llegados al caso, deberíamos definir nuestra orientación sexual de una forma oficial. En este supuesto caso, tendríamos también dos opciones, heterosexual u homosexual, pero la parte positiva de ello sería que, como mínimo, el estado nos dejaría elegir legalmente. Volviendo al tema del VIH, en Cataluña, casi el 80% de infectados del VIH son hombres 2, y se calcula que la mitad de ellos son homosexuales 3. Sin embargo, el número de infectados del VIH en Francia y en España no supera el 0’40% de la población y, evidentemente, que cerca del 40% de ellos en Cataluña sean homosexuales, no significa que el 40% de homosexuales catalanes sean portadores del virus, por ello, es totalmente ilógico y homófobo prohibir a los homosexuales dar sangre. En mi opinión, es más importante proteger a la comunidad homosexual de ser infectados por enfermedades de transmisión sexual, que no denegarlos la donación de sangre. Aunque el Estado no haya luchado siempre por los derechos de la población no-heterosexual, el colectivo LGTB hace décadas que trabaja por su cuenta, con asociaciones que se encargan de ayudar a la propia comunidad. Sin embargo, aunque en la escuela nos dijeron que siempre debíamos usar condón, creo que en toda mi vida no he visto nunca un anuncio de preservativos dirigido a la comunidad homosexual en los medios de comunicación populares. La promoción de preservativos en la comunidad LGTB, esta reservada para los centros de sexualidad, dejándolos así a un contexto más apartado. No he visto nunca un anuncio por la televisión de preservativos para homosexuales que disfrutan de sus relaciones sexuales, pero si los he visto en centros sexuales en donde puedes hacerte pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Supongo que, la homosexualidad, nada tiene que ver con el acto reproductivo, nada tiene que ver con hacer el amor, no debe entrar entonces, dentro de la normalidad ni la naturalidad.

El sexo y las diferentes practicas sexuales, funcionan así como una herramienta de clasificación. La heterosexualidad es la práctica dominante, pero las mujeres son las que salen más perjudicadas en este juego de legalidades. Sin ir más lejos, el partido que gobierna ahora mismo España, intentó ilegalizar hace un par de años el aborto otra vez. Me pregunto si sería posible en un país con sobrepoblación, como la China, se ilegalizara el aborto, por muy católicos y provida que fuesen. Pero el caso de España es diferente, somos un país envejecido, con una tasa de natalidad que cada vez disminuye más. Las mujeres susceptibles de estar embarazadas, son la herramienta para que esta situación cambie, por lo tanto, el control de la natalidad debe estar en manos del Estado, no de nosotras mismas.

En el otro extremo, existe también la comunidad asexual. Ésta, empezó a organizarse online en 2001, bajo el nombre de Asexual Visibility and Education Network 4. Esta organización pretende explicar y normalizar la condición de aquellas personas que no quieren tener sexo. Pero en un mundo en donde el sexo esta presente prácticamente todos nuestros días, sea en nuestras relaciones sociales o con los impactos del mass media, nos cuesta entender que haya quien no quiera tener sexo. Y otra vez me pregunto, ¿de qué se trata todo esto de la orientación sexual? Debemos definirnos; hay una necesidad social y política de clasificarnos por género y por orientación sexual. Debemos elegir una orientación sexual legal y quedarnos con ella para siempre. Como si tuviésemos que justificar las formas en las que queremos tener placer, como si nuestros cuerpos y nuestras sexualidades tuviesen que servir para un fin concreto.

Al mismo tiempo, después de las alarmas del Virus del Papiloma Humano, salen a la luz las condiciones sexuales de las nuevas generaciones. Esta vez, vuelven a ser las mujeres las que salen más perjudicadas. Al parecer se trata de un virus que solamente afecta a las mujeres (hecho un poco dudoso, a mi parecer), ya que sólo se ha podido demostrar su relación directa con el cáncer de cuello de útero, y algunos de los motivos que parte de la comunidad científica declara como factores de que haya un aumento de esta infección son la promiscuidad y la sexualidad prematura 5 6 7 8.¿Sexualidad prematura? Me gustaría ahora, que pensásemos en la primera vez que sentimos deseo sexual, si es que lo hemos sentido alguna vez. Estoy segura que la mayoría empezaron a masturbarse en la adolescencia (de hecho, estoy segura que empezaron antes), sin embargo, hablamos de sexualidad prematura, como si hubiese un momento en la vida en el que estuviese bien tener experiencias sexuales y en otro no. Yo creo que nos asusta ver adolescentes que enseñan más de la cuenta su cuerpo. Nos asustan los homosexuales y transexuales que han decidido escaparse del sexo que nos han enseñado. Nos asustan las adolescentes que quieren sexo antes de tiempo, aunque no queremos que sean aseuxales, como si nosotros supiésemos del cierto que, en el sexo, hay cosas que están bien, y otras que están mal.

Mientras que por enfermedades como el Virus del Papiloma Humano culpamos a las mujeres de prematuras y promiscuas, en un mundo pornográfico, fruto de la cultura PlayBoy, los hombres heterosexuales si que deben ser prematuros y promiscuos. Es imposible calcular cuando empieza el consumo de pornografía ya que es difícil definir donde empieza y donde acaba, ¿son los anuncios televisivos pornográficos? ¿Es el mass media una herramienta pornográfica? No sabemos cuando empieza ni cuando acaba la cultura del sexo y del deseo (no quiero decir, con ello, que tenga yo nada en contra la pornografía). El caso es que, el hombre heterosexual, quiera o no quiera, pueda o no pueda, debe ser promiscuo y se va a enfrentar a una presión social muy grande si no tiene sexo con mujeres, si es rechazado, si tarda mucho en empezar su actividad sexual, por no hablar de si se escapa de la heterosexualidad. Si es rechazado, será considerado un fracaso, deberá insistir. Debe, por otra parte, esforzarse para mantener relaciones sexuales en la adolescencia, lo antes posible. Debe, en definitiva, cumplir las expectativas como hombre. Si no lo hace, se verá condicionado al fracaso, ya sea personal o por parte de la culpabilización de los que le rodean. La presión por cumplir con las expectativas sexuales, no deja a nadie libre, ni hombres ni mujeres, ya que es motivo de aceptación o denegación social.

Y todo esto, evidentemente, crea violencia. El sexo, está más cerca de ser una herramienta política y social, que no de ser un productor de placer. Estamos más ocupados en definirnos sexualmente, en culpabilizarnos según nuestras prácticas, en cumplir con las leyes y, finalmente, con las expectativas, que nos estamos olvidando que el sexo no debería ser más que una búsqueda de placer. Nuestras prácticas sexuales, deberían escaparse de las normativas, deberían ser libres de clasificación. Mientras tanto, los cuerpos siguen estando lejos de ser libres y aunque a muchos nos emocionó el triunfo del #lovewins, el amor, sigue estando lejos de ganar.

 


 

[1] ABELLÁN, Lucía. La justicia europea avala prohibir a los homosexuales que donen sangre. El País [en línea] 2015 [consultado: abril del 2016]

[2] MONTES, Lidia. Cataluña tiene un porcentaje de diagnósticos de VIH superior a la media europea. El Mundo [en línea] 2013 [consultado: abril del 2016]

[3] MOUZO, Jessica. Vigías del VIH en el colectivo gay. El País [en línea] 2015 [consultado: abril del 2016]

[4] Página del colectivo asexual disponible en Internet.

[5] Autor anónimo. Sexo prematuro más cáncer cervical. BBC. [en línea] 2009 [consultado: abril del 2016]

[6] VALLHONRAT, Ana. Nueve verdades sobre el virus del papiloma humano. El Mundo. [en línea] 2014 [consultado: abril del 2016].

[7] DE BENITO, Emilio. EEUU aconseja vacunar contra el papiloma a los varones de 11 a 12 años. El País. [en línea] 2012 [consultado: abril del 2016]

[8] BALSELLS, Ferran. El virus del papiloma afecta a tres de cada 10 mujeres de entre 18 y 25 años. El País

 

 

 

 

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