DISEÑO PARA LA INNOVACIÓN SOCIAL, ¿EL FUTURO?

Por Judit Pérez y Francesca Febrer

En la actualidad, y para muchos de nosotros, acciones tan cotidianas como poder lavar la ropa con sólo activar un botón, resulta un acto automático irrelevante, totalmente normalizado. Proyectos como la GiraDora, una lavadora manual diseñada por  Alex Cabunoc y Ji A You, nos recuerda que existen todavía regiones en el mundo con difícil acceso a la electricidad.

 

Giradora

GiraDora, Alex Cabunoc y Ji A You, 2013

 

Casos como estos hacen visibles las problemáticas y desigualdades existentes en nuestra civilización… Independientemente de cuál sea nuestro lugar de procedencia, (a nivel mundial) vivimos en una época de cambios constantes, en la cual se están replanteando las bases de todo. Tememos al futuro, imaginamos su versión más distópica. Con tantos desequilibrios y necesidades, que nos depara el futuro? Esa es una de las grandes preguntas sin respuesta determinante. La sociedades de hoy,  están en conflicto, esta red de conflictos que afectan a nuestras sociedades, reclaman a gritos un cambio, necesitamos soluciones inminentes. Las situaciones actuales tanto de exclusión social como económica, y los problemas que afectan al bienestar y calidad de vida de las personas requieren de ideas, soluciones e iniciativas urgentes.

En las últimas décadas, desde el ámbito creativo se ha tomado una postura reflexiva sobre dichas problemáticas, tanteando posibles estrategias para promover un cambio resolutivo. Precisamente dichas iniciativas, toman el nombre de lo que hoy en día entendemos por Innovación social.

Últimamente es más frecuente oír hablar sobre estas estrategias a la hora de diseñar, que tienen por objetivo dar respuestas resolutivas a ciertos conflictos sociales. Pero, realmente de qué se trata? Una corriente pasajera como si de una moda se tratase?

Aunque este planteamiento ha ido cobrado importancia de forma gradual entre los profesionales y académicos, como respuesta a problemas que el mercado y el sector público, todavía se encuentra en una fase prematura de implementación global, pero que cada vez cobra más fuerza. Muchos podrían pensar que se trata de una moda para mantener nuestra conciencia tranquila. Pero otros optan por si esta, puede ser la solución presente y futura a nuestras inquietudes.

De este modo, el diseño para la innovación social mediante estrategias creativas, se presenta como un nuevo paradigma de desarrollo alternativo a los modelos tradicionales de crecimiento, basado en la innovación con dimensión social e inclusiva, contando en ocasiones con la participación. Esta nueva forma de busqueda de soluciones se puso en marcha a principios de este nuevo milenio, fruto de una confluencia entre la globalización, el cambio en la sociedad, la economía y la cultura. Busca llevar a cabo estrategias para la inclusión social y servicios alineados con las necesidades de las personas.

William Morris fundador del Movimiento de Artes y Oficios. afirmaba que “El propósito principal del diseñador/a era salvar a la sociedad”, y el modo que proponía para lograrlo era a través de la creación de objetos útiles para el individuo y la sociedad. Las ideas postuladas por Ruskin y Morris que hacen un llamado a considerar el impacto social que genera el Diseño se han mantenido presentes a lo largo de su historia. Lo anterior explica en cierta medida el surgimiento de enfoques como el Diseño Sustentable, Inclusivo, Centrado en la Persona y Emocional.

 Víctor Papanek, uno de los pensadores pioneros en este cambio de paradigma, ya nos hablaba de la importancia de los objetivos del diseño y enfoques que incrementan la sensibilidad hacia consideraciones sociales y más ecológicas. En Diseño para el mundo real: Ecología humana y cambio social, 1971, expone de forma argumentada la relevancia de generar soluciones para la sociedad, así como las implicaciones éticas que significa hacerlo.

Las ideas planteadas por Papanek dan paso a lo que se entiende como el buen diseño, diseño comprometido, entendido de modo transversal a todas las especialidades que engloba el diseño. Acusando así parte de la profesión, de producir un trabajo estilizado y de mala calidad, que desperdiciaba recursos naturales, agravaba la crisis medioambiental, y demostraba una gran ignorancia de sus responsabilidades sociales y morales.

Lo más destacable es la mirada que hace hacia el diseño; reflexiones sobre la necesidad, la responsabilidad del diseñador y lo que actualmente llamaríamos diseño ecológico y diseño universal.

Pero, ¿Cómo podemos mantener este tipo de estrategias y sacar rendimiento de ello? La innovación social corre el riesgo de quedarse en un modelo vacío si no se dota de una base sólida de gestión, objetivos y enfoque. Desde nuestro punto de vista el pensamiento de diseño es una buena herramienta para desarrollar proyectos de innovación social.

Al margen de las diversas tipologías de diseño o diseñadores, muchas veces el papel del diseñador se acota en un único contexto, el de diseñar creando una necesidad que a priori no existía en el usuario. Es hora de romper esas barreras y creer en una transformación social que nos acercará cada vez más al diseño social y aceptar que se debe desvincular la idea de diseñador como único participante en el proceso proyectual.

Creemos que en todos nosotros radica el inicio de un posible cambio social, con nuevas formas de hacer las cosas, nuevos mecanismos y maneras de organizarse. En una sociedad cambiante, en la cual el papel del diseñador va en consonancia, se deja entrever toda posibilidad de cambio respecto a las actuales bases estructurales hacia un diseño más enfocado a nuevas necesidades. Por tanto una actitud inclusiva es imprescindible para la permanencia de estas estrategias, así como la empatía juegan un papel importante siendo determinante en la sociedad, así como dice Rifkin en La Civilización Empática. Por tanto, este sentimiento de participación se observa como una fuerza motriz en el desarrollo de la historia humana que nunca se debe perder

Muchos se preguntarán entonces, qué futuro les depara a estas nuevas metodologías de  diseño. Pero a su vez, todas las bases están cambiando, los usuarios ya tendrán otro tipo de necesidades o expectativas, y aquí es donde incide el diseño social.

El diseño para el bien social se puede definir como un diseño que tiene unos valores en la sociedad y en la cual invierte sus beneficios. Todavía nos queda un poco lejos esta forma de diseñar, nos atreveriamos a decir que ni los profesionales están preparados ni tampoco las estructuras que posibilitan su desarrollo. Aunque todo será cuestión de tiempo e implicación, no será únicamente responsabilidad de los diseñadores. El papel de diseñador servirá para facilitar conocimientos metodológicos y herramientas, pero a su vez el resto de actores implicados en cada proyecto resultará imprescindible para su desarrollo.

De este modo es responsabilidad de todos, facilitar y gestionar estas herramientas para conservar su permanencia, empezando por su integración en el ámbito académico y concienciación social.

 

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