El ritual de lo cotidiano.

por Montserrat A.C Ayala Almada

La rutina, la ruta, el rito, el ritual.
Por favor no hablar se encuentra usted en un lugar sagrado.

La sociedad ha cambiado a través de los tiempos, en un principio el humano se veía obligado psicológicamente a rendir culto especial a las fuerzas naturales, por lo general mas potentes que él, tenía la extraordinaria capacidad de reconocer en lo externo e interno aquello que lo hace un ser sagrado. Reconocía, podía y le interesaba agradecer el vivir en un sistema de unidad y perfección. Aprendió a rendirse y a agradecer a los dioses (a la fuerzas) por medio de diferentes actividades, desde cosechas o sacrificios, bailes, rezos, cantos, vestuarios, artefactos, calendarios…
Todo ese mundo divino y sacro se ve reflejado en el legado que las civilizaciones nos han dejado, podemos leer en cada tradición o expresión cultural los principios mas profundos de dicha sociedad, la ética, las rutinas cotidianas, gracias a toda esta información podemos saber lo que pueden llegar a significar los momentos especiales que cada cultura vive.

Una persona vive su folclore a diario y no puede evitarlo, puede adquirir nuevas costumbres y puede llegar a modificar las innatas pero siempre estará marcado por los lugares a los que se haya adaptado, esto le brinda un comportamiento mental y vivencial que rasgan potentemente su personalidad, estos patrones definen al individuo y le permiten relacionarse con personas o situaciones afines con esa realidad y así, juntos o individualmente vivirla.
Existen diferentes medios para reconocer los diferentes tipos de personalidad, por ejemplo el gusto,los tipos de practicas, la rutina, los estudios, la actividad profesional, la actividad física, la preferencia religiosa, el medio de expresión. En ésta ultima característica, a la que supuestamente somos mas sensibles por nuestra labor, podemos observar las variaciones que sufren las personas según su ámbito con mayor facilidad.
Al visitar un país nuevo o una otra región de nuestro mismo país podemos notar como se manufactura el mismo artefacto pero con distintos rasgos los cuales fueron adaptados a las necesidades estéticas o de utilidad , volviendo la pieza un objeto de carácter autóctono y local. En mi caso recuerdo los viajes familiares de infancia que me hacían recorrer de una punta de México a la otra, en todos los mercaditos de artesanía había lo mismo, pero siempre era diferente la temática, los acabados, los colores, aunque al final terminaban por ser parecidos, no iguales. Este gran lago de cultura , semejante y latiente a lo largo del país, te permite zambullirte y bucear en los mitos de cada región, te permite conocer el imaginario de dicha comunidad, te permite entender una mínima parte de su vida.

Hoy, en un mundo medianamente “globalizado” un mundo en el que en la calle principal de la ciudad hay un Mcdonald’s, un KFC, y un H&M en ves de haber restaurantes de yayas catalanas, bares de vermut y tiendas de espardeñas, dónde encontramos el sasón que condimenta el caldo del pueblo? ¿Cómentendemos la manera de los citadinos? ¿Hacia dónde hay que voltear cuando se busca empatizar con la sociedad de la región que habitamos?

La expresión diaria. Cada quien a su santo.
Ésta indivisible actitud humana por manifestar una inquietud ante cualquier tema, situación o preocupación proveniente del entorno o de  la propia mente es la que mantiene vivo el fuego que alimenta la creatividad y por ende, la creación. Este es el alimento del artista (en específico) y de la vida (en general).

“Cada uno de nosotros posee un umbral en el que sitúa el encuentro entre luz y silencio. Y este umbral, ese punto de encuentro, es el nivel ( o momento mágico) de las inspriaciones. La inspiración está alli donde el deseo de ser-expresar encuentra lo posible. Es la creación de las presencias…” Louis Kahn

Dicha expresión o momento espectral necesita proyectarse para ser vivido (materializado) y superado, el ser humano lo plasma de diferentes maneras, en objetos, en fiestas, en conceptos, en mitos o leyendas. Esto, pienso, es cultura.

“ Toda obra es siempre un pequeño entierro” pared de Massana

Antiguamente encontraban objetos vinculados enteramente con las creencias religiosas o espirituales en lugares sacros como templos, panteones, iglesias, etc. La creación y el conocimiento de la manufactura y técnica de este tipo de artefactos era indispensable y era llevada a cabo por el artesano, la misma persona que creaba los artefactos para la casa, para la higiene personal, para los otros oficios…. De cierta manera, estaban vinculados los objetos sacros con los objetos mundanos, habían nacido de la misma mano/mente. La línea espriritual de trabajo (del artesano) la que consagra toda su obra, en algo se parece a su línea mundana, la de los objetos de uso diario?¿Qué es lo que diferencía la importancia etérica de un objeto intensionado para ser usado en un altar a la importancia de un objeto para ser usado en la cocina de casa? ¿Cuál es más importante, el que usamos diario y por lo tanto forma parte de nuestras vidas, de nuestros propios rituales, o el que usamos una ves a la semana, si bien le va, en algun rito probablemente inculcado sin conciencia? Ahora bien, donde podríamos encontrar lo mismo? Quién es quien cumple la labor de ofrecer el trabajo del dia a dia a la divinidad? Qué encontramos en los centros de culto? Quéencontramos en los museos?

El museo como templo.La obra como ofrenda. Dios Dinero
Fui a Londrés, y en los museos encontré muchísima obra clásica, también mucha contemporánea.
Fui al museo de Antropología en México, a la Catedral del Mar, al museo del Cairo, al Partenón, a la casa del Tibet, al Burj Khalifa, a la Alambra, al monasterio del Garraf,a un templo Sikh, a un templo Hare Krisna, a las pirámides de Gizah, a las de los Mayas, los Aztecas,  a la mesquita Azul, a la parroquia de San Juan Chamula, a la de Zinancantán… Lo que importa es que en todos los centros artísticos que presencié encontre algo en común con los lugares de culto; silencio y volúmenes custodiando la paz.
He ido a iglesias, catedrales, ágoras de muchas culturas y muchos cultos, y hay algo reconocible también ; el espacio impecable, neutro, aereado. He participado en algunos rituales en los que siempre hay algo que se reconoce; artefactos, posturas corporales, cantos y objetos intensionados. En todos estos espacios, situaciones he encontrado que el humano se conecta por medio de alguna mezcla entre todo lo anteriormente mencionado (materia) con la que puede saciarse y crear una experiencia háptica con su propio él mismo interior.  Se dice que la sociedad moderna no es religiosa, o que no cree en nada, yo pienso que las personas no rezan como antes, no se creen una historia de iglesia católica, pero por supuesto que siguen viviendo su espiritualidad. Esto se ve reflejado en los cambios arquitectónicos de edificaciones destinadas para este fin. Mas adelante, en otro texto, hablaré sobre el Dios de hoy, el patrón regidor, y de como él nos masifica, nos categoriza, nos límita, permite y modifica.
Siguiendo con el tema, al visitar un museo se acepta la normativa social/etica de no hablar muy alto, no acercarse mucho a las obras, no sentarse en el suelo, una ves me regañaron por señalar la obra… El museo intenta establecer unas pautas para que la visita a éste sea como visitar el espacio sagrado del arte. Es el lugar  donde convergen los artistas, dónde se unen a pesar del tiempo o situación geográfica mediante sus creaciones las cuales existen dialogando, luchando entre si por ser vistas, o por ser comprendidas, o compradas, o simplemente para pasar desapercibidas.
Existe una teoría muy interesante del biólogo Inglés Ruper Sheldrake en la que establece que cada forma emite una frecuencia y es por esto que existe una conversación eterna entre las figuras de nuestro espacio, puede ser mayoritariamente armónica o no. Y muchos de nosotros sin ser conscientes de este fenómeno “adornamos” nuestras casas, nuestros cuerpos, creamos, compramos… las escogemos, las amamos y vivimos con ellas.

Las imagenes como portal de activación
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El tejido, la geometría, los cantos, las danzas

El ritual, lo sagrado, lo chido, lo guai, Dios o como se le quiera llamar debe de saberse encontrar/ver/sentir en cualquier momento, en los buenos y en los malos. Es obligación de quien pretende vivir armoniosamente, poder llegar a tener esta conexión cuasi-instantánea con sigo mismo. con su autodedidad. y esto, se encuentra , al menos para el artista, en el arte , al menos para el(la) escultor(a), en la materia. Supongo que por esto se respiran esos puros aires en los museos.

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