63 5º 2ª; cuando empecé a vaciar el piso de mis abuelos

Diez años de la muerte de los abuelos, el espacio familiar no había sido habitado. Intacto y congelado, allí seguían los recuerdos. 

63 5o 2a; cuando empecé a vaciar el piso de mis abuelos nace a causa de tener algo pendiente, como una manera de limpiar el consciente y el subconsciente, purificar. Nace de la inquietud de deconstruir para reconstruir; de la necesidad de vaciar, “sacar lo malo pa’ que entre lo bueno”; de hacer consciencia de aquello vivido, de los recuerdos, pero sobre todas las cosas, del porvenir. El proyecto surge del la superación de la imposición del “no” como algo casi instintivo, que se estremece entrañas adentro. Aparece de las ganas de silenciar el llanto hondo y callado que, alguna vez, se retuerce dentro de una misma.

El espacio escogido se entiende como espacio contenedor. Ya no es un espacio como el cubo blanco, sino que éste se transforma en lugar, cargado de connotaciones significativas. Durante el transcurso del proyecto el espacio padece transformaciones claras que acentúan un cambio físico, y también, un cambio metafórico.

Para llevar a cabo estos cambios, esta limpieza emocional, el proyecto gira entorno a una acción, la acción de vaciar. Así pues, consiste en la superación del duelo a partir de vaciar el lugar de la memoria familiar para provocar la transformación de la memoria. O al menos, el inicio de la transformación de ésta. Esta acción pretende hacer fluir la energía, romper la idea de burbuja. Reventar el recuerdo enquistado. Curar. Provocar un efecto catártico sobre la familia, sobre el recuerdo, para curar el duelo fatigoso. El “no” es el estado máximo de la prohibición. Nos encontramos pues, delante de un adoctrinamiento de la sociedad a partir de la negación como filosofía de vida. Estas leyes, como obstáculos ocultos, juegan a ser paredes que, niños y no tan niños, intentamos esquivar, trepar y, al fin y al cabo, derribar. Así pues, nos convertimos especies vetadas por defecto. La pureza del ser no existe. Nos vemos sometidos a las leyes internas de los mecanismos sociales, que vetan nuestras pulsiones, y por lo que padecemos represiones a lo largo de nuestra vida.

Foucault desarrolla este concepto de manera exhaustiva en su obra Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. El ser se construye mediante estructuras sociales que absorbemos, posturas que adoptamos dentro del contexto social, político, ideológico (hacen de nosotros seres reprimidos). Podríamos decir, así pues, que “yo soy lo que no hago y quiero hacer”. El tabú en sí, deriva de lo prohibido, y se considera que nace de algo antinatural, conductas o acciones censuradas por cuestiones culturales, ideológicas o religiosas.

Esta prohibición y tabú se encontraba dentro del contexto familiar, no se podía hablar abiertamente sobre la muerte de los abuelos, ni el estado de la cuestión. No se podía visitar el lugar familiar, ni mucho menos, coger cualquier objeto de la casa. Aquello era un altar momificado, y cualquier indicio de romper con la prohibición establecida, eras betada. Betada en el sentido de ignorar por completo esta inquietud, y hacer oídos sordos a los familiares interesados por saber más sobre el piso familiar y todo lo que había allí dentro.

Y es así como nace 63 5o 2a; cuando empecé a vaciar el piso de mis abuelos, de las ganas de romper con todas las leyes establecidas por defecto, incuestionadas. Nace de las ansias de rebelión contra el “no” impuesto, ya como cuenta pendiente. Quebrar, finalmente, con la idea de tabú.

Es así como adopté la postura de intrusa-exploradora y me adentré entrañas adentro en el proyecto.

/ / el duelo y el ritual sanador

Frente a la situación de liberación de estas leyes establecidas nace la necesidad sentimental de crear este proyecto. Todos los recuerdos vividos, se encuentran encarcelados en un espacio paralizado, y aquello, como consecuencia, a un estado de parálisis post-mortem familiar. Un estado de parálisis entendido como emocional, pero también, encontramos que el espacio se encuentra paralizado en el tiempo.

En algunas ocasiones, después de un suceso traumático o doloroso, se crea como un acuerdo tácito de no hablar sobre aquello. Este acuerdo no ha sido ni dialogado, ni tampoco creado de manera impositiva. Sin pactar nada ya no se puede hablar sobre el tema, ya que supone un esfuerzo fatigoso para los sujetos dolientes. De este hecho nace una necesidad y responsabilidad sanadora de reconducción de este sentimiento doloroso y fatigoso, hacia una paz interior, haciendo de este proceso catártico, el hecho de vaciar, un nuevo porvenir.

Ante la situación establecida en el que los seres afectados sufrimos un duelo crónico y manifestamos un duelo intenso durante un tiempo más prolongado de lo normal, hasta “momificar” el lugar de los difuntos; y también sufrimos un duelo reprimido, en el que no se manifiestan las emociones, entonces ahí revive la necesidad de cambio a partir de una acción: la acción de vaciar. La acción de vaciar, consiste en una herramienta de ayuda para culminar con el proceso de duelo. Incentivar la conclusión del proceso fatigoso para poder llegar a la armonía y al equilibrio mental, y así mismo transformar la memoria familiar, ahuyentando todos los fantasmas de la aflicción.

/ / horror vacui – enter the void

El espacio es el piso familiar, un lugar aparentemente congelado, un altar. Una acumulación de objetos, recuerdos y vivencias enquistada. Es por eso que el proyecto sigue una línea minimalista, dando importancia a la espera y la pausa. De ahí viene esa necesidad de silencio y vacío. Necesidad de liberación y paz. Entendemos pues, que el vacío es el contrapunto al lleno.

En la situación que se está viviendo, el vacío es la clave para este renacer que tanto se ansía. El vacío tratado está recargado de connotaciones, rastros de vida. Se entiende el vacío como inicio, como el nacer de cualquier cosa. El espacio vacío es contenedor de las ausencias, pensado de una manera poética. Las estancias desvelan ecos de momentos vividos, desvelan el porvenir, todo aquello que queda por construir, por crear, por vivir.

/ / el poder de la imagen

En el momento en que en este proyecto hay una acción, la de vaciar el piso familiar habitación por habitación, y finalmente hay un registro de este vacío, la memoria del lugar familiar y el recuerdo pueden llegar a cambiar, la intención allí está. Las fotografías son una construcción de la imagen del grupo familiar, lo que sirve para generar nuevos discursos, explicaciones y negociaciones, y a partir de aquí, construir la memoria.

Este proyecto actúa en el foco del recuerdo doloroso creando un nuevo imaginario con el registro de las estancias vacías. Con el fin de provocar un cambio en la mirada sobre el lugar familiar, y también sobre el recuerdo. El poder de la imagen puede determinar y construir la memoria. Aunque los cambios no serán visibles, sino con el tiempo, se observan pequeñas cosas que hacen de este proyecto algo real, más real que nunca. La acción de vaciar es el inicio para llevarla a cabo de una manera concluyente. Y así mismo, vaciarnos los sujetos dolientes de toda una carga emocional muy pesada.

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No ha habido mejor manera de homenajear a las personas que se fueron y a las que seguimos aquí.

Duna Vallès Mestre 

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