objetos profanos

Por Anna Kic

Si no lo puedes medir, no lo puedes mejorar.
Lord Kelvin

¿Cómo luchar contra la angustia vital? ¿Cómo optimizar la salud, el tiempo, los recursos, y la seguridad? ¿Cómo saber que es realmente bueno para nosotros? Parece que hoy en día algunos han encontrado una solución fácil, rápida, barata, y sobre todo, individual: la cuantificación. La necesidad de medir todos los parámetros de todas las actividades diarias, como forma de auto-conocimiento, tiene una larga historia, pero lo que antes era considerado una obsesión extraña, hoy empieza a convertirse en una práctica cotidiana, un arreglo solucionista favorito y una economía en crecimiento.

QUANTIFIED SELF

Quantified Self es un movimiento para incorporar la tecnología en la adqui­sición de datos sobre aspectos de la vida diaria de un individuo en términos de inputs (las calorías consumidas, la calidad del aire circundante), states (el estado de ánimo, la excitación, los niveles de oxígeno en la sangre) y perfor­mance (desempeño mental y físico). Este auto-monitoreo y auto-detección, que a nivel técnico combina sensores portátiles y la informática portátil, tam­bién se conoce como lifelogging. En pocas palabras, la cuantificación es el auto-conocimiento a través del auto-seguimiento con la tecnología.

El movimiento de Quantified Self fue fundado en el año 2007 por los editores de la revista Wired: Gary Wolf y Kelvin Kelly, con el propósito de crear una plataforma de colaboración entre los usuarios y los productores involucrados en auto-conocimiento a través de auto-seguimiento con tecnología. En el año 2008 Wolf y Kelly inauguraron la plataforma online quantifiedself.com. En 2010 Wolf escribió un manifiesto oficial del movimiento y habló en TED Conference introduciendo la idea al público más amplio. Un año más tarde, el movimiento tuvo su primera conferencia oficial en Mountain View (Califor­nia).

Según los principios del movimiento, registrar cada uno de nuestros actos es la mejor vía para entender sus consecuencias y alcanzar cualquier propósito.

Una de las principales aplicaciones de Quantified Self es la mejora de la sa­lud y el bienestar. La vigilancia de la salud ha jugado un papel esencial en el desarrollo de auto-seguimiento con el objetivo principal de prevenir las enfer­medades. El auto-seguimiento es una pieza importante en el cuidado de la salud, ya que mientras los costos de atención de salud siguen aumentando en todos los países occidentales, más dinero se gasta en las estrategias de prevención. Muchos dispositivos y servicios ayudan con el seguimiento de la actividad física, el consumo de calorías, la calidad del sueño, la postura, y otros factores que intervienen en el bienestar personal.

La gama de herramientas utilizadas para el auto-seguimiento y experimen­tación biológica personal se extiende desde los tradicionales métodos ma­nuales hasta las aplicaciones de móviles y dispositivos especializados. Las tecnologías actuales permiten rastrear una amplia variedad de variables. Los dispositivos más populares son los que actúan como podómetros y monitores de ritmo cardíaco, como la Fitbit, Nike + Fuelband SE, myZeo y Jawbone UP Wristbands. Otras empresas y laboratorios, tanto comerciales como independientes, buscan déficit de nutrientes en la sangre (WellnessFX), ADN de los usuarios buscando las mutaciones genéticas (23andme). La pagina web oficial de Quantified Self enumera más de 500 herramientas so­bre todo relacionadas con el ejercicio, el peso, la salud, y el logro de metas.

¿POR QUÉ NOS CUANTIFICAMOS?

Gary Wolf, uno de los fundadores del movimiento Quantified Self y el autor de su manifiesto del año 2010 enumera cuatro factores tecnológicos que expli­can el crecimiento del interés por la cuantificación en los últimos años. Sobre todo, actualmente disponemos de los sensores electrónicos más pequeños y más potentes. Gracias a su tamaño reducido, los sensores eran introduci­dos en los omnipresentes smartphones y se han convertido en dispositivos ubicuos. Además, los medios sociales promueven el compartir de los datos personales y las actividades diarias como algo normal y corriente. Y, por el último, la computación en la nube permite almacenar inmensa cantidad del data en los servidores distantes. Pero Wolf únicamente describe la infraes­tructura tecnológica que ha facilitado el desarrollo de la cuantificación. La pregunta es, ¿por qué la cuantificación se ha vuelto más deseable?

Se puede intentar encontrar la respuesta siguiendo la retórica de Wolf. En su opinión, la cuantificación ayuda a protegernos de la inestabilidad y el des­equilibrio de la subjetividad y las emociones, ya que, según los tecno-uto­pistas, el data es siempre algo objetivo. La objetividad de data se basa en la creencia que los números cuidadosamente cuantificados, almacenados y analizados pueden revelar alguna profunda verdad sobre quién realmente somos, qué es lo que realmente queremos y dónde realmente debemos estar. Kevin Kelly dice: “nuestro yo verdadero tiene la voz e intenta contar­nos una historia; nosotros solamente necesitamos encontrar los dispositivos adecuados para poder escucharlo”. Así que, según ellos, sólo gracias a un análisis de datos objetivos podemos aspirar a acciones racionales y tomar decisiones realmente prudentes.

La creencia en la objetividad del data se alinea con la creencia que la realidad en si es objetiva. El mundo se va revelando delante de nuestros ojos y sólo de nuestro ingenio depende si lo podemos observar de manera eficiente o no.

Un aspecto importante del auto-seguimiento es que vincula lo cuantitativo y lo cualitativo, en el sentido de que sus actividades fundamentalmente inclu­yen tanto la recogida de datos métricos objetivos y la experiencia subjetiva del impacto de estos datos. Los usuarios tienen una relación cada vez más íntima con datos a medida que estas intervienen de manera directa en la ex­periencia de realidad. El experimentador de Quantified Self es a la vez parti­cipante, practicante y beneficiario de estos estudios.

Estas son las creencias de los teóricos de Quantified Self. Pero hay más razones para poder explicar el fenómeno de la cuantificación. Según Evgeny Morozov, autor del libro To Save Everything, Click Here, el auto-seguimiento se puede entender solo confrontándolo con la contemporánea búsqueda narcisista de singularidad, originalidad y ex­cepcionalismo. Teniendo en cuenta nuestra tendencia actual por compartir fragmentos cuidadosamente seleccionados de nuestra vida personal en In­ternet, combinada con el poder de los medios sociales que cada día lo hacen más posible y más atractivo, la cuantificación permite hacer comparaciones y competir con nuestros amigos, conocidos e incluso extraños, en la misión de encontrar nuestro punto único, especial, inconfundible.

Además, debido a que actualmente lo público se encuentra colonizado por lo privado, el “compartir intimidades tiende a ser el método preferido, si no el único restante, de construcción de comunidad”. El espacio público se ha convertido en “una pantalla gigante sobre la que son proyectadas las preocupaciones privadas sin dejar de ser privadas”. Esto, relacionado con el cambio, ya mencionado antes, de funcionamiento de autoridad, que ya no manda, sino intenta seducir al elector, cambia el paradigma de esta au­toridad. El liderazgo se ve sustituido por el espectáculo, la vigilancia y la seducción. El número de seguidores en Facebook, Twitter o YouTube es lo que define la autoridad. Si solo del individuo depende la calidad de su vida, la única manera de apoyar esta responsabilidad en algo o alguien es buscar los “ejemplos”: como otros han enfrentado el gran desafío de la vida y de la elección perpetua. La cantidad de los likes debajo de un post deben mostrar, cual es el camino para seguir, ya que las vidas de otros siempre parecen ser más coherentes y más completas.

Pero, lo esencial es que no se puede entender el fenómeno de cuantificación sin entender la obsesiva preocupación de los individuos de la sociedad con­temporánea por el cuerpo. Los individuales aislados y egoístas, perpetua­mente preocupados por su propia seguridad e incapaces de confiar en otros tienen la necesidad de defender el cuerpo a través de vigilancia constante, ya que el cuerpo es el último refugio de la continuidad y la duración en el mundo de instantaneidad, levedad y liquidez. Todo el resto es la celebración y la confusión de lo efímero.

Gary Wolf dice, que la acumulación de data es necesaria para poder en­contrar respuestas a las preguntas que todavía no hemos pensado. Toda esta búsqueda de auto-conocimiento y auto-perfección a través de auto-terapia informacional puede provocar la ansiedad permanen­te, ya que la perfección por definición, es imposible de alcanzar.

La cuantificación puede ser uno de los métodos favoritos de los solucionis­tas, ya que los problemas expresados en números son más fáciles de solu­cionar. Datos visualizados y analizados pueden ser simplificados y reducidos a una simple solución.

¿FUTURO INTELIGENTE?

¿Cuál es el futuro de la cuantificación? El auto-seguimiento versión 1.0 po­dría conceptualizarse como el seguimiento de los fenómenos cuantitativos básicos, fácilmente medibles, como pasos del camino realizados, horas dor­midas, nutrición y regímenes de ejercicio. El auto-seguimiento versión 2.0 se está convirtiendo en el seguimiento de fenómenos cualitativos (subjetiva­mente evaluados), tales como el estado de ánimo, la emoción, la felicidad y la productividad. ¿Cuál es el paso siguiente? ¿Qué es lo que vamos a cuantificar en el futuro?

Ya mencionado Kevin Kelly presenta una perspectiva preocupante del futuro de Quantified Self diciendo que el momento actual de auto-cuantificación no es nada más que un paso intermedio hacia algo superior – el futuro “yo”, espacialmente expandido, con un amplio conjunto de exosenses – llamado exoself. El exoself extendido podría tener capacidades de control y meca­nismos de regulación sin precedentes. Una vez equipado con dispositivos asombrosos de la futura generación de Quantified Self, un cuerpo de indi­viduo se convertirá en un objeto cognoscible, calculable, y administrable.

OBJETOS PROFANOS

El objetivo del proyecto era la elaboración de tres prototipos de dispositivos electrónicos ficticios que faciliten la imaginación y exploración del futuro de la cuantificación, para promover una manera de pensar a través del diseño e introducir una crítica constructiva de la creencia en la información y los datos como fuerzas liberadoras de la sociedad contemporánea.

El proyecto se inspira en el concepto de la “profana trinidad” de Zygmunt Bauman, un conjunto de fenómenos actuales generados por dos principales atributos de la contemporaneidad: el capitalismo liviano y el individualismo institucionalizado. La “profa­na trinidad” consiste de la desprotección, la inseguridad y la incertidumbre, tres emociones muy complejas, efímeras y “líquidas”.

El resultado – los objetos profanos – constituye una nueva categoría de ob­jetos, que a través de la auto-cuantificación intentan recompensar la falta de protección, certidumbre y seguridad, para poder retomar el control sobre nuestras vidas y poder luchar contra la angustia vital. El uso de los disposi­tivos profanos puede conducir al auto-conocimiento a través de la optimiza­ción de desprotección (control de miedo), incertidumbre (control de dudas) e inseguridad (control de sospechas). A través de la cuantificación del miedo, dudas y sospechas se pretende proteger el último refugio de la continuidad y durabilidad de la vida humana: el cuerpo.

El proyecto se basa en la cuantificación de lo, por definición, incuantificable. El intento de cuantificar y convertir en (big) data las sensaciones tan comple­jas y abstractas como la desprotección, la inseguridad y la incertidumbre es absurdo. También lo es el intento de visualizar lo que es obviamente invisible. Como consecuencia, los dispositivos hipotéticos responsables de la recogida y cuantificación de estos datos también tienen que funcionar de manera ab­surda, exagerada y sorprendente.

La base del funcionamiento de los objetos profanos es el seguimiento de fe­nómenos cualitativos, es decir, subjetivos. La intención es conseguirlo a tra­vés de la creación de los aparatos erráticos, que tienen como objetivo una provocación deliberada, defamiliarización de lo familiar y distanciamiento funcional. Cada dispositivo funciona generando una historia: es una fuente de información, un acumulador de conocimiento (a largo plazo), un genera­dor de errores y un almacén del data.

El objetivo es reflexionar sobre cómo los gadgets para el cuerpo pueden alterar las actividades del día a día, cambiando nuestra percepción del mundo que nos rodea y enseñándonos a comportarse de una determina­da manera. Al utilizar objetos profanos el usuario se ve obligado a alterar sus rutinas con el fin de optimizar las sensaciones de miedo, duda y sospecha. A través de periodo prolongado de usar, el cuerpo del usuario comenzará a adaptarse al dispositivo. Esto pone en duda la cuestión: ¿quién tiene el con­trol – el usuario o la maquina?

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