Retutitear antes de preguntar

Por Pol Guell

El teórico de la comunicación Marshall McLuhan afirmaba que la introducción de un nuevo medio en la sociedad significaba un cambio de hábitos en el proceso de relación de un individuo respecto a la sociedad y su entorno. Del mismo modo que el teléfono o la televisión alteraron en su debido tiempo los procesos comunicativos de la sociedad, en nuestros días dicha alteración es fruto de la eclosión de Internet y de las redes sociales.

Estos nuevos medios son los que han puesto en jaque, y quién sabe si mate, a la prensa escrita tradicional, más allá de la crisis económica y/o de valores que cuestiona a diario el sistema capitalista. Pero del mismo modo que los medios de comunicación no consiguen encontrar la rentabilidad económica de sus empresas, hay indicios que indican que los usuarios y lectores no encuentran una rentabilidad informativa optimizada según las posibilidades que ofrecen los nuevos medios.

Consultar el correo electrónico mientras esperas el autobús, enviar un mensaje de texto mientras andas en medio de la calle, dar un “me gusta” a Facebook al mismo tiempo que se espera a una persona, sentarse delante del ordenador y hacer la lectura de los titulares de cuatro o cinco medios distintos, empezar a trabajar con ocho ventanas abiertas en tu navegador, consultar Twitter durante el descanso del trabajo, leer 140 caracteres indignantes, contestarlos con un tuit enfurecido y volver a trabajar. Seguro que esta secuencia no resultará extraña para ninguna persona que habite en nuestra sociedad occidental. Es la rutina de exposición constante a los medios. Un sin cesar de mensajes que nos lleva a la superfluidad de contenido en favor de una cantidad de consignas condenada en la mayoría de los casos a caer en el olvido o la incomprensión

Y es en medio de todo este barullo comunicativo donde sobresale una pregunta: ¿Dónde queda el espacio para el análisis y la reflexión? De momento en Internet ni está ni se le espera. Tal y como apuntó Nicholas Carr en un artículo titulado ¿Google nos está volviendo estúpidos? la irrupción de Internet nos está sometiendo a un cambio en nuestros procesos cognitivos. Nuestra capacidad de concentración en un texto disminuye en favor de la necesidad de saltar de un sitio al otro, en muchas ocasiones sin tener claro el norte.

Y entre estos cibersaltos es donde habita la información viral. Da igual si un hecho es cierto o falso. Cuando se lanza a la red ya no hay quien detenga la marea. Nos llega cualquier mensaje que nos indigna y, teniendo en cuenta las penurias económicas de tantísima gente, es probable que con motivo, nos precipitamos a lanzar una respuesta poco premeditada, fruto de la rabia. Y el mensaje se extiende a la velocidad de la luz. Tus X amigos/seguidores conocen tu indignación y al mismo tiempo la difunden a su séquito de amigos/seguidores. Y mientras crece la pelota no hay nadie que ponga el freno de mano, mire a su alrededor e intente entender de donde ha emergido la marea. Y así queda un poco más lejos aquello de pensar lo que vas a hacer y decir, entender lo que estás leyendo y preguntar antes de pegar, si es que en algún caso es necesario pegar. Bienvenidos al mundo digital.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s