Un mediodía con Luz Broto

Por Sara Lorite y Ayla Pellicer

Luz Broto (Barcelona, 1982) desarrolla una práctica situacional, basada en intervenciones específicas de carácter performativo. La artista plantea mínimas operaciones de desplazamiento que, durante el proceso de ser realizadas, pueden llegar a poner en juego las constricciones y complejidades del marco donde se inscriben.

La emoción nos invadía ya de camino a Hospitalet, Sara lo tenía todo controlado, su súper smartphone nos guiaba por las calles de aquel barrio tan interesante. Infinidad de carteles de alquiler y venta colgados por las casas, oficinas, establecimientos, etc. La ruta para llegar al estudio de Luz fue toda una aventura. P’allá no, p’acá… Pero no nos preocupaba, Luz nos había enviado un mensaje, no creía que llegase antes de las 12.30 del mediodía. Esperamos un rato sentadas bajo la sombra en la acera de delante de Salamina, el estudio que comparte junto a unos cuantos compañeros. Expectantes a su llegada nos levantamos y volvemos a picar, tenemos la sensación de que ha entrado y no nos hemos dado cuenta.

Cruza la esquina y ya nos saluda desde lejos al vernos en la puerta, a los pocos metros nos pide disculpas y nos pregunta si no hay nadie dentro. Subimos a los talleres/estudio y nos dice que dejemos las cosas donde queramos y si queremos tomar algo. Nos presenta a un compañero suyo, Carlos: un chico de Cáceres que estudió en Bilbao y se vino a Barcelona a hacer el master. Nos cuenta que no está muy seguro de la elección que hizo. Tiene una visión bastante pesimista de la situación del arte en el país, y compara Barcelona con Berlín – aquí no hay nada que hacer -. Luz en cambio, tiene otro punto de vista y dice que es interesante probar de sacar cosas de donde no las hay, ella parece que no lo ve tan negro. Acabamos todos con un suspiro y un “ya veremos”. Como buena anfitriona Luz nos enseña cada taller, nos habla de todos sus compañeros y nos pregunta si los conocemos. Cada vez que le decimos que no, nos invita a visitar sus webs o nos da más referentes para que nos aseguremos de que no los conocemos. Todos jóvenes artistas y cada uno bien diferente. Un grupillo interesante. Por mucho que se diga parece que son gente con ilusión por las cosas.

Nos sentamos en la sala del comedor, y Luz nos pone un vaso de agua a cada una. No sabemos muy bien por dónde comenzar, cuando le propusimos la entrevista nos dijo que viniéramos cuando quisiéramos a Salamina, que estaría encantada de charlar un rato y que luego escribiéramos lo que quisiéramos, pero que formato entrevista mejor no. Dice que no hace falta, es mejor hablar de tú a tú, de forma natural y ya está. Realmente tiene razón, la entrevista para In Media Res era una excusa para estar con ella un rato y que nos solucionara nuestras dudas existenciales. Pero bueno, compartir es vida.

La primera duda digamos más existencial viene cuando te preguntas, ¿pero que carajo es ser artista? Pues bien, como Luz nos comenta, para ella hace referencia a saber explicar lo que haces, hacerte entender. Nos cuenta que durante sus años mozos, tenía una web, pero era un poco caótica, así pues nos dice que se es artista en el momento en que se tiene una web que se entiende. Su web actual es una modernez muy bien hecha, escueta y clara, en la que se tiñen las fotografías de rojo sobre un fondo blanco, la brevedad que describe la acción se agradece y la claridad aún más. Eso es lo que ella hace.

Nos habla de la importancia de encontrar lo tuyo, y estar convencida de lo que haces.

La vida es cuestión de suerte – apunta- te enteras de una convocatoria por boca de alguien cercano, y es cuando sale ese convencimiento, con lo que tengo a ver qué tal”. Su objetivo es poder ganarse la vida con lo que hace. Es suerte que una galería, por ejemplo, como le pasó a ella en Madrid, aún y no tener obra matérica como tal y no poder venderla, confiaran en ella para que expusiera, y muy humildemente nos explica su experiencia; “de repente te empiezan a llamar de otras galerías, te avisan para una expo, etc. Esto de tener una galería que confía en ti y que cree en lo que haces es como tener un aliado, un gran aliado”.

Algunas de sus últimas propuestas han sido “17 m” una exposición del pasado año en la galería ADN de Barcelona; “Atar cabos” también del pasado año en García Galería de Madrid; al igual que “Perderse por el camino” en el Mercat de las Flors de Barcelona y “Aumentar el caudal de un río” en el Centre d’Art la Panera de Lleida. Y entre 2011 y 2013, con una perspectiva más internacional con propuestas como: “Meterme donde no me llaman” en LIPAC de Buenos Aires; “Atravesar ese bosque esta noche” en el Institut für Raumexperimente de Berlin, o “Asimilar la temperatura exterior” en la Secesssion de Viena.

Todo tiene una estructura, –elementos arquitectónicos e infraestructuras, estructuras organizativas, normativas y protocolos, hechos históricos o recientes– lo que ella hace, a nivel artístico, es poner en juego estas estructuras que se superponen, pero hablar desde el arte sobre estas estructuras, sobre las constricciones estructurales, juegos de poder, no significa, para Luz considerarse una artista política, aún y todo, le importa lo que piensa la gente cuando experimenta su obra, no solo desde la galería sino, también desde la calle, desde el lugar de salida de aquello que mueve. Hasta se llegó a plantear poner webcams en algunas de sus obras para ver su reacción, pero al final creyó que cada uno debe tener su espacio de intimidad, y no lo hizo.

Pero ¿en qué momento soy delincuente haciendo lo que hago” -nos pregunta-, “en el momento en que lo hago, o en el momento en que se me reconoce como tal?” Ser artista es ser una delincuente con web… ¡y qué viva la ironía!

Nos asaltan las dudas sobre cómo se presenta un trabajo en una convocatoria, nos explica que sobretodo que ya en el mismo proyecto siempre hay que tener presente la fase investigación dentro del cronograma que normalmente te piden, además de plantear los procesos de producción de la obra.

Luz tiene clara la cuestión de la autoría. En cada proyecto ha contado con más de una persona para la realización, pero el resultado siempre ha sido suyo. “La autoría se define al principio de los proyectos, si tú decides hacer algo con alguien llegando a un acuerdo, será un colectivo. Si comienzas un proyecto y sabes quién te puede ayudar, será una colaboración. Si la idea es tuya, es tuya. Lo que pasa es que al principio se confunde un poco porque cuentas con amigos que te hacen un favor, luego ellos cuentan contigo para que tu les ayudes en otra cosa … y así. Pero todos queremos ganar dinero con lo que estamos haciendo, por lo tanto, llegará un momento que a tu amigo lo vas a tener que contratar. Y se hace raro, pero es un reconocimiento que tú también quieres”.

Llevamos casi hora y media hablando, Luz nos mira “tenéis más preguntas?” Nos quedamos pensando … Finalmente salta Sara y dice que sí, que tiene una curiosa. “¿Cómo te imaginas cuando tengas 50 años?” Se ríe, y piensa por un segundo. Pues … Supongo que en la educación, ¿no? Y seguramente ya habré dejado el arte. Eso ha sido una afirmación bastante clara. “Imagínate a Kaprow o Beuys en la escuela de arte de California … Llevándose a los alumnos por ahí a pasear, o sentados fumando y sin decir nada”. La verdad es que exactamente no es un gran perfil de pedagogo, pero como profesor especial el que más y al fin y al cabo tiene que ser enriquecedor que te dejen entrar en sus locuras pasando unas horas a la semana con ellos. “Pero el arte ¿por qué lo dejas?” “Bueno, yo creo que llega un momento que ya comienza a formar parte de tu rutina. Por ejemplo a nivel personal, poco a poco estoy intentando convivir en un espacio cada vez más sostenible y me gustaría llegar a conseguir algo. Por lo que representa el arte, pues parecido, poco a poco se vuelve parte de tu vida hasta que ya no haces más arte, ya es parte de ti. No sé, es una pregunta un poco difícil”.

Más que una entrevista, ha sido un chute de energía positiva para ver que la cosa, al salir, tampoco está tan “chunga”.

Cuando nos despedimos, es tarde, tenemos todas mucha hambre, y no sabemos cómo terminar, Ayla suelta un “tengo hambrepara romper un poco el hielo. Mientras nos levantamos nos pide nuestro contacto, y nos comenta, hasta la opción de presentarnos a gente que está trabajando en líneas parecidas a nosotras. Nos invita a una presentación en la galería etHall.

Recogemos, hay un momento de pausa y ella empieza a preparar la comida, el agua se ha filtrado ya, Sara va al baño, Ayla habla por teléfono, parece que el tiempo se ha parado durante el rato que habíamos estado allí. Pero todo vuelve a la normalidad, Luz saca la cabeza por si nos hubiésemos ido ya, y viene a despedirse. Ha sido un gran placer.

Luz hace honor a su nombre, solo la humildad y la alegría desde la que habla sobre lo que está y están haciendo, ilumina, al menos un poco toda esta oscuridad.

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