Hubo una cultura pública. Requiescat in pace

Por Júlia Alonso

Interior de Fabra i Coats
Interior de Fabra i Coats

El próximo día 20 de mayo se ha convocado un día sin música contra el IVA cultural del 21%. No es casualidad que sea el terreno musical el primero en promover campañas que –más allá de su poder para ejercer presión- tienen una verdadera capacidad de convocatoria.
Más nos gustaría a los creativos del terreno plástico alcanzar una parte de la capacidad de difusión que tiene este formato. Más nos gustaría tener tal control sobre los procesos de difusión y reproducción de lo que creamos que tiene la música. Porque “ohlalá” , la música no es física, y no responde a la propiedad privada. Funciona porque se difunde y se ama online pero adquiere su máximo esplendor en concierto. ¿Por qué esto no ocurre en lo plástico? La cultura, por definición, es un intersticio social que actúa en una línea paralela a la política, la religión o la ciencia y la tecnología; es, también, un término abstracto que en los últimos años se ha visto definido –y difundido- de manera tremendamente sesgada. Se ha llamado cultura a la suma de políticas culturales e industrias culturales promovidas e impartidas con mano de hierro desde la institución pública que -con una dudosa legitimidad- omite, ignora, y rechaza diametralmente y despóticamente los procesos y opiniones vigentes en pro de un discurso manido bien atado. Y es que en este país solo hay tres cosas sagradas; el modernismo, la supremacía Miró/Tàpies y la hegemonía absoluta e invisible de un Consorci que –viéndose deificado- posee al menos una parte de cualquier iniciativa pública asociada a cultura. Los discursos se multiplican y esto no se refleja en lo público. ¿Pero por qué? ¡¿Oh, porqué?! ¿Por qué esta homogeneización estética e ideológica? Resulta que lo que aporta una verdadera legitimidad al discurso hegemónico no es el apoyo de un público mayoritario –el que paga- sino el monopolio de esos procesos de difusión y reproducción cultural. ¿Qué intereses definen el enfoque que se da de la cultura? ¿Quiénes? ¿Y por qué? Y sobre todo ¿cómo se ha dado tal poder a una minoría?

La mejor respuesta está en esos museos vacíos.

El consumo de cultura pública se ha visto dramáticamente reducido al consumo de élite (la clase alta, el turismo y la gente del ámbito creativo)

¿Y quién, ¡oh quien! iba a pagar los 10 euros que cuesta el MACBA con una media de paro del 20%?
Se trata la cultura como a un lujo y como a lujo se consume.

Por otra parte, ese consumidor medio sí consume cultura, porque la cultura es inherente al hombre, pero es una cultura que no existe para nuestros amados político; el consumidor de cultura popular se subyuga al sector privado en una paradójica inversión que beneficia a los que más tienen convirtiendo lo privado en público y lo público en privado. Esto síntoma y causante de un proceso de eliminación de lo verdaderamente publico pensado para sumergir al votante en una minoría de edad forzada y silenciar –de paso- todo aquello que no responde a lo que se debe –se impone– decir. Pero la música no es física. Por eso puede decir cosas potentes; el modelo de negocio es un caos precisamente porque no se puede mercantilizar el sonido –aún– porque no necesita atarse a mecenas y subvenciones; no necesita atarse a centros específicos que quieran difundirlo: suena por ahí y los de arriba no saben cómo apropiárselo, como imbuirle símbolos que nos la roben.

Pero volvamos a “la cultura”. ¿Por qué están los museos -principal formato de reproducción del arte público- tan vacíos? Y ¿Quién? ¿Quién ha matado lo público y se lo ha dado a los perros? ¿Quién lo acapara y lo impone?

El asesinato de la cultura tiene mucho que ver con esas jergas impuestas y esos matices simbólicos que son verdaderos ejemplos de exclusión disfrazados de elegancia). El museo responde formalmente a la tipología del templo y usa este formato como eje de difusión y control. Esta tipología es tremendamente imperialista.

¿Porqué si no esas paredes tan blancas y esos techos tan altos? Están construyendo nuevas iglesias en un mundo de descreídos.

Y es que, más allá de las diferencias (tipológicas, funcionales, estéticas…) que separan Galería, Museo o cualquier formato de difusión cultural (documental, exposición, revista…) todas generan un discurso con una jerga, signo, simbología y ritualidades que se imparten cual culto. El templo museo o el templo galería, la obra pensada como un ídolo para adorar en templo –con una forma muy simple muy blanca y muy ¿moderna?. Paralelamente, las lógicas del diseño han reinventado un modelo de producción tan inmerso en el sistema económico que convierte el taller en fabricas de creación y crea almacenes de materiales destinados a empresa para venderlos como “ayuda” a los jóvenes artistas emergentes. Se imparten ahí dentro ideas llenas de productividad y beneficio- adorando eso sí- la estética blanca y funcional del templo científico.

Vivimos la era de la información –la sobre información o la desinformación si se prefiere-. La posmodernidad es líquida. Se esgrime la duda, se enseña, se imparte –se vive en ella-. Dudarlo todo es obligado en un contexto donde hay tantas verdades como discursos y tantos discursos como intereses ocultos. La globalización ha extendido o ha generado un aprendizaje importante en esta población que a pesar de la ausencia de discurso crítico (que en este país ni se enseña ni se estudia) ha aprendido a leer entre líneas y a rechazar de base todos esos elementos de control simbólico. Ese sector obrero reciclado –y muy mal reciclado- al sector servicios que no se ve no se siente representado, a adquirido la capacidad -y ya era hora- de saber cuando se le engaña o se le utiliza, rechaza el formato teórico de la élite y aprende a pensar desde las tripas (que por otra parte es donde se siente lo simbólico). El ex-obrero, desnudo sin la industria que lo volvía útil, ve desaparecer su clase media y opta por pagar por lo que identifica como propio, que ya no está en lo público (porque en lo público ya vive la societat civil disfrazada de consorci) y que más allá de les nostres fronteres sigue siendo acallado por esa España que es una grande y libre. (Y con esos no se puede bromear).

Esos templos blancos suenan –resuenan- en el estómago cual ulcera mal curada porque ya no existen esos labriegos medievales absortos ante un pantocrátor que parece mágico, sino consumidores haciendo preguntas lógicas sobre aquello que intentamos venderles. La estética del templo –acostumbrada a recibir creyentes- no sabe afrontar –o no quiere—esas preguntas que parecen lógicas.

Se decía en un artículo (revista Astrágalo, nº18 a 2001) que la plaça dels Àngels –entre otros muchos contextos- estaba desangelada. Hoy, el agravio formal estético y simbólico que supone el MACBA se ve compensado por esos jóvenes yihadistas de izquierdas que con su monopatín y mucha paciencia ofrecen algo que ver al vecindario y al turismo. Hizo falta la participación de grupos ajenos a esta burbuja que es el arte para hacer tragable semejante monstruo, porque el museo de arte Contemporáneo de Barcelona es un gran ejemplo del formato templo, del templo impuesto. No encaja con su entorno, brilla ahí en medio, como plantado, como si fuera mejor que tu y que yo y no quisiera mancharse con la suciedad de un rabal que muere de incongruencia política y ineptitud urbanística. Claro que para darle calidad internacional fue necesario apostar por un arquitecto que ni conocía el contexto ni quería conocerlo. Somos un país provinciano.

¿Qué nos queda a los creativos? El que quiera conectar con el verdadero y legítimo público, que se margine en la autoedición. El que quiera comer, que venda su alma y se adscriba al discurso oficial. ¿Y los que de verdad creen en una cultura capaz de cambiar el mundo? Que cojan un fusil o emigren.


Un día sin música contra el IVA cultural. El Confidencial. <http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-02-19/un-dia-sin-musica-contra-el-iva-cultural_714901/>

Danielle Provansal, Cécile Miquel y Elisa Tabakman. De la invención de la ciudad culta a las practicas cotidianas. Astrágalo nº 18, septiembre de 2001. <www.coaatmu.es/descarga.php?documento=fd1335343451.pdf>

MACBA. <http://www.macba.cat/es/horarios-y-precios>

Tasa de Paro. Idescat. <http://www.idescat.cat/treball/epa?tc=4&id=xc4000&dt=20144&lang=es&x=12&y=12>

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