Autogestión o introspección

Por Càrol Sànchez, Wara Luque, Ayla Pellicer i Duna Vallès

Las primeras sociedades humanas ya ejercían la autogestión de forma consciente sin relaciones de autoridad. Con la presencia de autoridades, la autogestión se convierte en un poder minoritario. La economía del capital se convierte en el modelo para construir la sociedad y la autogestión deviene casi marginal, es entonces cuando nace la necesidad de recuperar la estrategia de la autogestión.

Entre cinco voces, Clara-Iris Ramos, autoeditora i profesora en la Escola Massana, Ana Albuixech, diseñadora gráfica dentro de la Coperativa Integral Catalana (CIC) en Aurea Social, Jordi Oliveras, creador de el forum Indisgestió y de la revista nativa.cat, Aviv miembro del Centro de Cultivos Contemporáneos del Barrio (CCCB) y Bea Espejo, redactora de la revista El Cultural, ponemos sobre la mesa los valores de la autogestión, dentro del ámbito cultural, para definirnos de manera personal dentro de lo colectivo. Tal y cómo apunta Clara Iris, “Las lenguas eslavas nos han dado palabras que ahora nos son muy conocidas, como por ejemplo samizdat (autopublicación) o samoupravleine (autogestión o gestión autónoma), esta segunda ya tiene casi dos siglos!”.

Vemos ejemplos en la revolución norteamericana, en la revolución francesa y en la comuna de París, la cual supuso un claro ejemplo para Marx y Bakunin como una sociedad ideal en la que sus miembros conviven a partir de comunidades autogestionadas. Otro ejemplo, a nivel nacional es el despliegue de la autogestión más plena y consistente del siglo XX, tras el golpe de Estado militar en la España de 1936, en que se logra poner la mayor parte de la economía española bajo el control de los trabajadores organizados por sindicatos, comités y asambleas, a partir de las tradiciones rurales autogestionadas a través de las tecnologías industriales modernas.

Durante el Mayo del 68 tuvieron pie una serie de acontecimientos que marcaron el desplazamiento de la práctica de la autogestión moderna a la autogestión contemporánea. En medio de las sociedades del capitalismo postindustrial, la autogestión se expande  a través de las luchas de minorías.  De esta manera la idea de autogestión deja de ser la de sociedades ideales autogestionadas, en lugar de buscar la revolución se convierten en revolucionarios.

Hacia los años 80, el espíritu de autogestión y la ética del hazlo tu mismo, que con el punk se desencadena, conlleva a la iniciación de artes y modos de vida alternativos que originan el surgimiento de movimientos okupas. A partir de aquí, los circuitos independientes se hacen autosostenibles y, con la aparición de internet en el siglo XXI, se globaliza la necesidad vital de expresión generando un exceso de consumidores culturales, de esta manera, la autogestión se convierte en una opción útil a explotar por el mismo sistema capitalista.

Lo que distingue la técnica capitalista de la autogestión empresarial del arte de la autogestión cultural, es la manera en la que se piensa, el uso de la libertad que se pone en práctica. Puede ser usada por el capital, pero cuando se ejerce plenamente desde la ética, despliega valores absolutamente incompatibles con el egocentrismo individualista del Sistema. La autogestión constituye una estrategia que puede usarse tanto para el refuerzo del sistema de vida del capitalismo global como para fugarse de él mismo.

Contemporaneidad

Como nos muestra Bea Espejo en el artículo Aire fresco para los nuevos espacios, aparecido en El Cultural, actualmente la proliferación de espacios de creación que trabajan bajo la consigna de la autogestión, es decir, no legitimados por el sistema público de la gestión cultural, se están extendiendo por los núcleos y ciudades culturales del estado español.

Biblioteca de Aurea Social
Biblioteca de Aurea Social

Considera que estos espacios validan la regeneración del sistema artístico público considerando que necesita sanearse, tanto en relación a la crisis económica actual, como a la crisis institucional. Comenta, que esta proliferación de espacios surge de la necesidad vital de artistas, comisarios y gestores por construir nuevas redes de trabajo sin necesidad de grandes inversiones, planteando nuevas ideas de gestión, de difusión y de exposición artística.

En relación a la proliferación de espacios en este sentido, cabe considerar que en las últimas décadas se han formado muchos profesionales de la cultura, y se ha generado mucho pensamiento alrededor del papel de lo público y lo privado como institución, y entorno a lo que la cultura de base genera. Podríamos decir que estos profesionales no caben en el perfil público ni en el perfil privado/galerístico, y que plantean ejercicios de ensayo-acierto-error, teniendo en cuenta cada paso. No es tanto el qué, sino el cómo. Lo importante es llevar a la practica, experimentar con ciertas dinámicas innovadoras.

Bea, comenta que muchos consideran que no hay que tener miedo a ser tachados de comerciales, buscando  financiación diversificada apostando por la ecología y la sostenibilidad de estos espacios, conceptos muy de moda, por cierto, es uno de los retos, que van mas a la pura idea de autogestión. Según Bea, hay ejemplos de retroalimentación saludable entre museos y este tipo de proyectos. ¿Plantean pues nuevos modelos de gestión y producción o de financiación?

La necesidad de la autogestión hoy

Clara-Iris Ramos, explica que esta necesidad surge “porque es la base del pensamiento libertario y es una práctica social pluralista, que pone en marcha procesos de colectivización que le interesan mucho”. De este modo, afirma que “Si normalmente la gestión de este tipo es una expresión que fomenta la autodeterminación de una serie de medios, por rebote también promueve la organización y el diálogo entre colectivos que tratan de ser de todos y para todos, para llegar a conformar comunidades plurales no monolíticas, abiertas a participación”.

A su vez, define la autoedición como un grito de “hago publicaciones porque me da la gana y me hago con los recursos suficientes”. Por otro lado, nos habla de la figura del autoeditor “como un tipo de productor ágil que es portador de un discurso propio y que no ha renunciado a la libertad de convertirse en explorador de sus capacidades”. Después viene la versión extendida que le dota de un sentido con matices más amplios.

La parte que más le interesa de la autoedición y de sus distintos escenarios es que si está abierto a que un grupo de actores no-expertos o autodidactos puedan producir publicaciones y que además estos tengan ganas de formar parte en la construcción y la gestión del conocimiento común, se hace posible que el escenario del libro no sea estático y esté potencialmente impregnado de accidentes y de posibilidades.

El concepto autogestión se utiliza normalmente para referirse al trabajo del autónomo, sin embargo, autogestión tiene un significado mucho más amplio que abarca tanto un modelo económico cooperativo, en el que los trabajadores toman las decisiones que competen a la administración y la gestión de la entidad, como un modelo social y político de democracia directa a través de la toma de decisiones asamblearias y consensuadas, comenta también Ana Albuixech, diseñadora gráfica de la CIC. En consecuencia, esta idea se ve reflejada en la siguiente cita.

“Actualmente, mi trabajo en la comisión de comunicación de la Cooperativa Integral Catalana engloba ambas definiciones de autogestión. Por un lado, todos participamos democráticamente en la gestión económica de la cooperativa, a través de los procesos asamblearios donde se decide cómo se gestiona el presupuesto y se distribuyen los recursos y, por otro lado, consensuando decisiones que tienen que ver con principios y valores y el tipo de sociedad que queremos construir”.

¿Qué supone la autogestión?

Según Clara-Iris, define la autogestión como “funcionar de forma autónoma, básicamente. Para mí es un tipo de auto-organización compleja que intenta conseguir la gestión colectiva de los instrumentos de producción de una comunidad. Y por lo tanto, es una alegría propuesta por un grupo de personas que quiere hacer una cosa y trata de aprender a encontrar objetivos comunes para llevarla a cabo”.

Para Aviv, miembro del Centro de Cultivos Contemporáneos del Barrio en Poble Sec, no se siente identificado con el termino autogestión porque, según él, suele tener demasiados sentidos, aunque comparte objetivos cercanos al concepto. Lo que buscan en el CCCBarrio es una autonomía basada en unos procesos regenerativos y definitivamente en el placer. Quieren salir de la lógica de la reacción y empezar a generar sus propias utopías basadas en sus experimentos, en su curiosidad.

Solar de la "Puri" en el CCCBarrio
Solar de la “Puri” en el CCCBarrio

En el artículo de opinión “Em dius gestió comunitària i jo penso en aquestes coses”, de La revista Nativa, el autor Jordi Oliveras, reflexiona  sobre cultura la propia sociedad. Considera que en el debate están candentes elementos comunes, pero que también hay dificultades para ponerse de acuerdo, quizás aquí está la gracia, y por eso es necesario acotar de que hablamos. ¿Es lo mismo el tercer sector, la gestión comunitaria, la gestión asociativa, la cultura libre, la gestión ciudadana o la cultura no-lucrativa…?, ¿O estamos hablando de cosas a menudo diferentes, incluso contrapuestas?

La cultura social o comunitaria normalmente se delimita a la cultura de barrio, a los vecinos de entornos concretos, y se ve como un tipo de actividad legítima que tiene que convivir con las otras, pero según Jordi no tendría que suponer sólo la defensa de determinadas prácticas supuestamente cercanas al concepto, sino también una revisión de todas las formas de plasmación de la cultura. La vivencia cultural en sociedad, una mirada comunitaria sobre ésta, que cuestionará la relación con los artistas, el papel de la ciudadanía en el gobierno de museos, televisiones y auditorios, la gestión de los derechos de autor, las alternativas en el modelo de empresas por la cultura, su necesidad, etc.

Pero, ¿es lo mismo la apropiación social de la cultura y empoderamiento ciudadano?, ¿O acaban siendo estructuras ciudadanas que llevan a cabo obligaciones del estado? Desde esta perspectiva comunitaria, argumenta el autor, no se llega al fondo de la cuestión, puesto que el estado tendría que actuar en algunos lugares donde quizás no llega la sociedad y a su servicio, y no a la inversa. Así pues, mientras no se demuestre lo contrario, la autogestión evidencia la total implicación de la sociedad en la cultura (a nivel práctico genera sus propias estructuras) al margen de si el Estado lo hace por ella.

“Te pones a hablar de auto-gestión y cultura comunitaria, y artistas que quieren vivir de esto, y sobre todo gestores culturales, se sienten amenazados y se preguntan por el futuro de su trabajo si esto funcionara de verdad. Si la gente toma la iniciativa en materia de cultura entonces quizás no los haremos falta, se piensa”.

Pone sobre la mesa un cuestionamiento común entre el sector cultural, sobre la repercusión que esta gestión comunitaria puede suponer para los profesionales de la cultura, y su sentido, concluyendo que la actividad especializada sigue teniendo sentido en muchos marcos culturales, pues por la gestión de lo simbólico son necesarios algunos conocimientos especializados y el interés en dedicarle energía. Menciona a Rubén Martínez, y una de sus afirmaciones: la cultura, sólo se produce y tiene sentido en el espacio social.

¿Qué instituciones asumimos pues, y qué necesidad tenemos de un modelo que pretenda reglamentar el devenir cultural?

¿Qué, cómo, dónde y porqué?

Aviv señala acerca del perfil de los participantes del centro, que su definición confunde. “Nosotros lo que buscamos es crear un espacio heterogéneo al nivel de culturas, edades, capacidades, intereses e ideas, en otras palabras, una biodiversidad altamente local”. Considera que están todavía muy lejos de crear este tipo de proyecto, pero que el solar de la Puri y el huerto que contiene, espacios que utilizan, tienen el potencial de convertirse en algo así.

Para Aviv las herramientas que mas facilitan la autogestión son el ganchillo, las máquinas de coser, la aguja de coser, la sartén y unas cuantas más. el tema de redes sociales es complejo, diría que por la saturación de la información de los últimos años, puede ser que ha bajado su efectividad en convocar substancialmente. Por otro lado, gestionarles ocupa más y más tiempo y distrae nuestra mirada de los recursos e ideas que están fermentando constantemente al nuestro alrededor.

Bea, en cambio, explica que las redes sociales contemporáneas son los mejores aliados para dar a conocer las actividades de estos nuevos espacios y apunta iniciativas con carácter de plataforma, como por ejemplo el proyecto GRAF que nace con el fin de recolectar parte de este engranaje complejo y multitud de oferta cultural generada tanto por espacios oficiales como alternativos.

“¿El objetivo? Crear sinergias, economizar recursos y que el tejido cultural de la ciudad salga ganando”, explican los artistas que llevaron a cabo el proyecto.

Desarrollar proyectos en diálogo con su entorno es una de la líneas que sigue el CCCBarrio, mirando honestamente alrededor e intentando  identificar las dinámicas existentes basándonos en la empatía, amistad… “Hasta ahora ha sido un fracaso rotundo, apunta, obviamente fracasar es algo que valoramos muy positivamente”.

En este tipo de espacios predomina la organización informal y sobre la marcha, CCCBarrio basicamente se organiza a base de cenas que es donde se encuentran y hablan  los temas que hay que tratar “alrededor de una comida muy rica, pero hay mejores maneras de organizarse. Estamos en ello”.

Gutterfest, festival de autoedición gráfica i sonora, es uno de los ejemplos en que la autogestión tiene cabida en el contexto actual. Clara-Iris, coorganizadora del festival, nos define este proyecto como “la concepción desde la participación colectiva con el propósito de propiciar un encuentro entre creadores, permitir el aprendizaje de capacidades para un mejor desarrollo autónomo y servir para quienes quieran iniciarse. En definitiva, un lugar donde pasarlo bien, hacer una fiesta de la autoproducción y funcionar como un laboratorio que pueda formar parte del renacimiento cultural de nuestro territorio. No sé si lo conseguimos, pero al menos lo intentamos”. [1]

La autoproducción es una realidad que está de moda, pero también un escenario de transmisión de conocimientos. Tal y como dice la autoeditora. “Esto hace que una persona de Japón que hace fanzines pueda disfrutar de una lengua universal con otra persona que hace lo mismo en Rusia o en Serbia y se entiendan perfectamente”.

Asimismo, se han creado plataformas virtuales de apoyo mutuo, como; Stolen Sharpie Revolution, Fanzineologia, que muestran un mapeo de todas estas ferias autogestionadas de la escena nacional e internacional. Hasta en google maps puedes llegar a ver la situación geográfica de cada feria. Como autoproductor, es interesante ver  que es lo que se mueve y por dónde, para poder participar en ellas y montar tu propio viaje. [2] [3] [4]

Autogestión, ¿problemas en el paraíso?

Una de las desventajas de trabajar de un modo autogestionado, segun Ana Albuixech, “es cargar con las preocupaciones laborales y económicas que implica en todo momento un trabajo por cuenta ajena”. Que al fin y al cabo es lo que lleva al desgaste. Por un lado el trabajo en empresas no autogestivas le ofreció un entorno muy profesional donde asegura haber aprendido la importancia del marketing y la gestión de medios, cómo trabaja y se organiza el capitalismo visto desde dentro, el funcionamiento político de la adjudicación de proyectos, muchos datos interesantes acerca del funcionamiento del sistema, etcétera. Asimismo, el punto fuerte de la autogestión va más allá del entorno y de las comodidades. La autogestión ha devenido una técnica de organización alternativa con mucha fuerza correlativa al rechazo de los sistemas de autoridad.  “Lo que realmente importa es el cambio social hacia un mundo más justo”.

Por otro lado, algo que caracteriza la autogestión, sobre todo en el ámbito del arte y de la cultura, es la dificultad para la difusión de los proyectos. Los espacios alternativos no suelen disponer de departamentos de publicidad o prensa que nombren sus acontecimientos para llegar a más público, aunque esto puede no entrar en sus objetivos.

Frente a todo esto, la autogestión permite y posibilita realizar proyectos sin dependencias. La autogestión más plena es la que se encarna en la vida cotidiana y mantiene el control de los procesos trazados por nuestros intentos a través de la ética del hazlo tú mismo.

“Yo diría que no hay nadie que trabaja en nuestra línea, pero solo por la razón que nuestra línea esta diseñada en diálogo con nuestro entorno inmediato y no hay ningún otro proyecto que ocupa justamente la esquina de la ciudad que ocupamos nosotros. Afirma Aviv, en este sentido cada proyecto es único por que representa un lugar único dentro de una red de relaciones”.

¿Nos vemos forzados a procesos autogestivos?

“En realidad no debería ser un proceso al que una se ve forzada, sino la convicción de que la colaboración y el trabajo se pueden desarrollar de forma cooperativa, colaborativa y gestionada colectivamente y que no necesitamos jefes que asuman la dirección de una empresa porque podemos hacerlo nosotros mismos, manteniendo la independencia y distribuir con justicia la riqueza generada”, argumenta Ana.

Clara-Iris opta por la autoedición “Primero porque es un placer disfrutar de todo el proceso de hacer una publicación, desde la idea, hasta curar las partes para traerla al papel imprimido. También porque es un reto conseguir hacerse ágil para desarrollar una propuesta e ir aprendiendo cosas sobre la marcha. A veces esto trae a hacer las cosas de forma torpe y a equivocarse, pero hace que seas más observador e incluso, aprendes a mirar un libro con ojos múltiples.”

Así pues, la autoedición-autogestión tiene más sentido que nunca, si en otras épocas han existido creadores que se han autoproducido sus cosas por varios motivos, algunos vinculados a la censura cultural, ideológica o política, como otros por el deseo de ver sus obras materializadas, por qué ahora no? Estamos en el mejor momento para construir iniciativas autónomas y compartirlas con los otros.

“A veces me parece que la cultura es el problema que a la vez contiene la semilla de su propia resolución. Solo a veces”. Dice Aviv.

Anexo

Marta S.G., Autogestión: los pros y los contras. <http://www.talentyart.com/opinion/autogestion-los-pros-y-los-contras>

<http://www.nativa.cat/2014/02/em-dius-gestio-comunitaria-i-jo-penso-en-aquestes-coses/>

<http://www.elcultural.es/revista/arte/Aire-fresco-para-los-nuevos-espacios/34533>

<http://www.mercaba.org/DicPC/A/autogestion.htm>

<http://elarteesverbonosustantivo.blogspot.com.tr/2011/10/que-es-la-autogestion.html

<http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/119609/1/EB20_N168_P113-114.pdf>

<http://www.fanzinoteca.net/contra-la-cultura/>


[1] <https://inmediaresmagazine.wordpress.com/2014/05/20/alternativa-subterrania/>

[2] Stolen Sharpie Revolution. <http://www.stolensharpierevolution.org/events/>

[3] Fanzineologia. <http://www.fanzineologia.com/p/festivales.html>

[4] Situación geográfica de cada feria, Google Maps. <https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=zun2bUPGbj1Q.k2ixfOd-r78U>

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