‘Hands’, manos que hablan

Mateu Targa y Octavi Serra presentan su proyecto en la sala La Capella, un trabajo que conecta Guadalajara (México) y Barcelona (España) a través del lenguaje universal de las manos

Por Rafael Torres y Albert Puigcercós

Help Art
Help Art, una de las obras que se puede ver expuesta en la capella. / Rafael Torres y Albert Puigcercós

Mateu estudió Arte y Diseño en la Escola Massana y se especializó en pintura. Pese a eso, trabajó con múltiples soportes y medios hasta crear una “vía de acción” artística basada en el aspecto crítico, mezclada siempre una pizca de humor para una buena digestión. En el título de Octavi pone que es diseñador industrial (Elisava). Pese a ello, él se considera un creador, y punto. Antes de Hands nunca habían trabajado juntos, ni tampoco expuesto en lugares relevantes. Nadie les había hecho ni caso, vaya. “Tampoco creo que ahora sea muy distinto en este aspecto, pero a nosotros sí que nos ha cambiado la perspectiva y el modus operandi“, asegura Octavi.

Pregunta. ¿Créeis que os ha sido útil vuestra preparación académica previa?
Mateu. Me imagino que os referís a la fase de “aprendizaje artístico”… Entonces diría: útil, sí; imprescindible, no. En la carrera de arte (incluso en el bachillerato artístico) te educan para tener -si no la tienes ya- una visión crítica y estética del mundo, de tus ideas, y del trabajo como futuro profesional. Creo que ha sido importante el desarrollo personal en este sentido. La formación académica nos ha llevado a descubrir materiales, referencias, métodos e incluso metodologías. De todas formas disentimos en el ensañamiento de esto último: las metodologías. Creemos que es erróneo exigir a los alumnos un método de construcción de sus propias creaciones, como si se pudiese homogeneizar la forma en que cada uno construye su propio mundo y sus propias piezas, proyectos, discursos, etc. Me explicaré. Por lo que hemos podido compartir Octavi y yo en las preparaciones de los proyectos en la etapa académica, se suele “guiar” al alumno con la siguiente fórmula sequencial: concepto (idea), desarrollo (investigación), resultado final (formalización). En la vida real nos hemos encontrado que, al menos a nosotros, no nos sirve tal dogma. Solemos trabajar justamente a la inversa, utilizando primero las manos y los materiales, definiendo una posible forma para luego encontrarle un “uso”, desarrollar conceptos, ideas y discursos que nos vienen dados por lo que tenemos delante. Defendemos la libertad personal de creación ante cualquier fórmula ajena y, de verdad, no entendemos la testarudez de algunos docentes en imponer tales incongruencias.

P. ¿Cómo surgió la idea de realizar este proyecto? ¿Qué intenciones teníais?
M. Hands surge, en realidad, de unas piezas utilitarias que hacíamos para nuestra casa. Octavi estaba terminando su proyecto final de carrera y fue a una tienda de materiales para comprar no se qué plástico. Ahí vio una mano de yeso que tenían como muestra, se interesó por ella y empezamos a reproducir nuestras manos con posturas que sirviesen de perchero, colgador de llaves, un utensilio muy divertido para el papel higiénico… La cosa no hubiera ido más allá si no fuese por unos de esos percheros. Era un brazo con el puño en alto que servía para colgar los abrigos en la entrada de casa. Ahí se vio clarísimamente el potencial comunicativo, la simbología política de la que era capaz una sola mano. Fue entonces cuando se nos ocurrió llevar más allá de las paredes de nuestro hogar esa capacidad comunicativa. Decidimos que, valga el absurdo de la frase, sería mucho más útil un gesto de crítica en la calle que un “utensilio” hogareño.

Preparación del yeso para rellenar el molde de alginato de las manos. / R. Torres y A. Puigcercós

P. ¿Qué os aporta este proyecto en vuestra línea de trabajo anterior?
Octavi. En mi caso representó una consolidación y definición del ámbito conceptual que había estado trabajando hasta entonces. Lo crítico, lo satírico, aquello duro pero sin perder nunca de vista el lado estético que, según creo, tienen que tener las cosas en esta vida. Se nos abrió una nueva visión respecto a materiales, modo de trabajar y utilidad del resultado final. Hands implica todo eso. También el trabajar en equipo y tener muy claro cuál es tu papel en cada momento, no influir más de lo debido en los apartados del proyecto que has delegado a personas más competentes en ese ámbito. Hablo sobre todo de la parte de documentación audiovisual y difusión en internet, en la que Pau García nos dio un gran apoyo. La calle como galería, la interacción directa con la gente, las ideas llevadas a una materialización simple. Todo estos aspectos fueron nuevos para nosotros, exceptuando, claro, algunos graffitis cutres cuando teníamos doce años…

P. ¿Cuál es el proceso/metodología que seguís para realizar las manos?
O. Es un proceso muy simple con unos materiales muy al alcance, en realidad. El alginato es la base de todo el tinglado. Es un material que utilizan los dentistas para hacer moldes de la dentadura, y también en cine para “efectos especiales”. Lo que hacemos nosotros es poner ese material mezclado con agua en un recipiente alargado y meter ahí nuestra mano. A los 5 minutos ya se puede sacar y queda el molde de ésta, un agujero donde vertemos escayola líquida. Se deja secar unas 48 horas y se retira el alginato, cortándolo, para obtener la reproducción de la extremidad.

P. Siguiendo la evolución de vuestro trabajo, observamos que se ha producido un cambio: si en las primeras intervenciones utilizábais vuestras propias manos, ahora son las manos de otras personas las que toman protagonismo. ¿A qué es debido este cambio?¿Qué aporta?
M. Se nos han ido un poco las ansias de protagonismo. El año pasado estuvimos viviendo en México y vimos en ese país un gran potencial crítico y unas condiciones de vida tan indignas que eran dignas de sacar a la luz. Pese a ello nos encontramos en una posición un poco ajena a todo ello, no nos considerábamos quién para decir qué estaba bien y qué no, preferíamos que fuesen los propios ciudadanos quienes se ocuparan de ello, al fin y al cabo son ellos los que sufren las carencias sociales y políticas.

O. Mateu estaba estudiando en una universidad de Guadalajara (Jalisco) y una de las clases la daba David Flores, un profesor de literatura mexicana, que a la vez daba clases de literatura en una escuela de secundaria en un barrio de la periferia de la ciudad. Hacía poco les había puesto como ejercicio a sus alumnos una carta donde se quejaran de algún problema relacionado con su comunidad y la enviaran al responsable político. Esto nos vino como anillo al dedo para empezar a trabajar: nos pusimos de acuerdo y hicimos un taller donde los chicos y chicas materializaran esa queja en una mano, un pie, una boca…lo que quisieran, y lo contextualizaran colocando las piezas por el barrio. Nosotros les hicimos un poco de guías en los aspectos técnicos y estéticos. Los resultados fueron maravillosos.

Ese workshop sirvió para que tuvieran armas críticas, pero también para acercar un poco el arte a ellos y para enseñarles que arte no tiene porque significar élite, academia ni institución. En la Capella está expuesto el primer proyecto en Barcelona y el workshop que hicieron en Guadalajara. Son dos tipos de trabajo que, expuestos en una sala, quedan extraños, solo como un registro de algo que fue. Decidieron que la exposición necesitaba una parte de participación para que fuese real, sincera, así que se pusieron manos a la obra para que sea una obra que se enriquezca a medida que pasa el tiempo y la gente. Han organizado una semana con dos talleres abiertos para quien quiera y uno cerrado para chicos y chicas con discapacidades psíquicas de la Fundación ASPASIM. Con todo esto pretenden des-sacralizar la obra de arte y tranformándola en la herramienta comunitaria y constructiva que debería ser.

Imágenes del workshop que los artistas realizaron con los alumnos de una escuela de secundaria en Jalisco. / R. Torres y A. Puigcercós

P. ¿Qué relevancia adquiere el contexto actual en vuestro trabajo, tanto para el partícipe en la obra como para el espectador?
M. No es que adquiera relevancia, es que siempre lo hay, es imposible eludirlo.

P. ¿Qué aspectos personales refleja en este trabajo?
M. La capacidad crítica que venimos buscando y que al mismo tiempo nos persigue. No somos capaces de hablar 5 minutos sin quejarnos de algo o analizar algo que, desde nuestro punto de vista no está bien. Somos un poco tocapelotas y nos gusta llevarlo a un terreno tan íntimo como el arte.

P. ¿Qué conclusiones sacáis después de haber mostrado vuestro proyecto?
O. Hands es un proyecto que en su momento pareció que iba a hacer saltar internet; fue un pequeño bombazo sin pretenderlo. Dejando a un lado esto -ya sabemos el valor efímero que tienen las cosas en internet-, la verdad es que te motiva mucho ver que lo que haces gusta y es bien recibido por el público. Al final, cuando creas algo como Hands, un proyecto desinteresado y sin expectativas comerciales, la única recompensa que esperas es la aceptación de la gente. Por otro lado, toda esta aceptación te crea, por un lado refuerzo positivo y, por el otro un poco de presión. Al haber tenido una gran aceptación mediática, te ves un poco forzado a seguir haciendo lo mismo (misma técnica, misma crítica…) al hacer el siguiente proyecto. Nosotros hemos echo otros proyectos después de Hands, juntos y separados, y nunca han gustado tanto. Pero bueno, por suerte no todo en la vida son likes.

P. ¿Con qué manos os gustaría trabajar?
M. Personalmente me quedé con las ganas de trabajar, en México, no con manos, sino con pies de indígenas viejos. Son gente que siempre va descalza, sea por el bosque, la selva, el desierto o la urbe. El resultado es una joya callosa digna de contemplar.

P. Siguiendo con las manos, si pudierais meter la vuestra en algún sitio, ¿dónde sería…?
M. En el bolsillo de la Duquesa de Alba.

O. En la falda de la Duquesa de Alba.

P. ¿Cuáles son vuestro proyectos de futuro? ¿Juntos o separados?
O. De momento hemos creado el grupo Nusatrus, un intento de parecer serios y de poner en orden los proyectos comunes. Es un grupo abierto para denominar nuestros juegos de artista y de los que se quieran juntar.

M. El problema de seguir trabajando juntos es esta extraña culo-inquietud que nos acecha y que hace que ahora, por ejemplo, yo me vaya a vivir a Madrid. La verdad es que no hay proyectos futuros, de momento.

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