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La escasa presencia de mujeres en Arco: ¿desigualdad o alternativa?

Por Marisa Morón Machín y Eulàlia Garcia Valls

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‘Reflection’, de Ville Andersson (2013). Fotografía sobre diasec. / Catálogo Arco 2014

El pasado mes de febrero tuvo lugar en Madrid la edición número XXXIII de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO. En dicha edición, el porcentaje de artistas españolas ha sido de un 4,8% sobre un total de 1400 creadores expuestos. Si contamos a las artistas extranjeras, el porcentaje de las artistas sube a un 23%. Considerada una de las principales ferias de arte contemporáneo a nivel internacional después de su creación el 1982 por IFEMA, Arco presenta una oferta artística que comprende desde las vanguardias artísticas hasta el arte emergente actual. Pero, ¿qué ocurre con la presencia de las artistas?

En 2013 el colectivo Mujeres de las Artes Visuales (MAV) publicó un informe en el que denunciaba que el porcentaje de artistas españolas se estaba reduciendo progresivamente cada año y ponía como ejemplo el hecho de que en 2010 fueron un 7% las artistas españolas presentes en Arco y en la edición del pasado año 2013, de un 4,4%. Casi el mismo tanto por ciento que en la edición de este año. Pero el problema no es esta ligera bajada, sino el gran desequilibrio que se deduce entre hombres y mujeres en el mundo profesional del arte español. No obstante, según los datos de Arco, el porcentaje de mujeres que cursan la carrera de Bellas Artes es de un 65% y de Historia del Arte, un 74%. Muchos lo tachan de discriminación, otros lo consideran una cuestión cultural. Y, finalmente, están los que lo atribuyen a motivos de calidad…

¿Sería posible plantearlo en términos de modelos establecidos y modelos alternativos?
La perspectiva histórica puede ayudar a comprender el proceso que ha seguido una cierta definición del arte y de la figura del creador, y que ha ido tomando forma y consolidándose como un modelo homogéneo y dominante. Con la madurez de la autonomía del arte en el siglo XVIII y el respectivo cambio de estatus de artesano a artista y la creación de las academias, el artista genio y con talento se define como un perfil masculino. En la idea del “hombre universal”, la mujer no tiene cabida. Raras veces es admitida en la Academia y si lo es no puede acceder a todo el conocimiento impartido en ellas. En el siglo XIX, las mujeres van ganando derechos sociales y económicos y crece el número de mujeres artistas, cobrando éstas actitudes contracorrientes al modelo femenino predominante: esposa, madre y ama del hogar. Es durante este periodo que se fundan las primeras sociedades de mujeres artistas, al mismo tiempo que corrientes feministas empiezan la lucha contra la discriminación de género hasta que en la segunda mitad del siglo las grandes Escuelas de Bellas Artes comienzan a aceptar mujeres. Pero son las vanguardias artísticas, ya en el siglo XX, las que rompen más notablemente con los prejuicios entorno al arte y la mujer: acceso libre a las escuelas, participación en exposiciones y concursos y dibujo al natural. En los sesenta se consolida el movimiento feminista y se empiezan a elaborar estudios que sacan a la luz la problemática de la mujer en la historia del arte.

La profesión artista española
En este contexto del siglo XX, en la década de los 20, aparecen las primeras feministas en España nombradas como “las sinsombrero”, inscritas en el movimiento cultural republicano. Durante el franquismo, a estas locas (tal y como las llamaban) les tocó lidiar con el papel de esposa y madre que la Iglesia y Estado querían imponerles exclusivamente. Muchas artistas optaron por el exilio, otras renunciaron a su profesión. Después, durante la Transición, la situación no cambió sustanciosamente. Para observar el estado actual de la artista española, nos acogemos a los datos oficiales de varias instituciones. Según el Laboratorio Permanente de Público del MCU, el visitante de museos es predominantemente femenina (52,6%).
 Del total de licenciados en Bellas Artes desde 1990, más del 60% son mujeres (64% aprox.).
 Según el INFORME MAV 5 (2011) sobre exposiciones individuales, en 22 centros de arte contemporáneo, desde 1999 a 2009, el porcentaje de exposiciones individuales de artistas españolas es 9’4%, y según el INFORME MAV 7 (2011) la presencia de obras de artistas españolas en las colecciones de dichos museos es de un 10’4%. ACE/E (Acción Cultural española) organizó 10 exposiciones sobre artistas e intelectuales españolas: ninguna dedicada a una mujer artista. SEACEX, con 21 exposiciones entre 2007 y 2008, tan sólo tres (14’3%). En relación al Premio Príncipe de Asturias de las Artes convocado desde 1982, el juego es en blanco: ninguna artista plástica. Y por último, en cuestiones de proyección internacional, de los 13 artistas seleccionados para el pabellón español de la Bienal de Venecia en las ediciones entre 1999 y 2011, 10 fueron hombre y 3 mujeres.

Las artistas en Arco
Pero para desgranar más el caso concreto de Arco, existen diferentes opiniones o argumentos, que vienen a concluir algunas de las lógicas históricas que hemos citado. 
Expertos como Rafael Doctor Roncero, gestor cultural, explica que la minoría de representación femenina se debe al hecho de que las artes plásticas tienen una tradición masculina a lo largo de la historia. En una línea similar, Fermín Lucas Giménez, director general de IFEMA, opina que ARCO es un punto de encuentro importantísimo para los profesionales del arte internacional, donde se encuentra la mejor oferta de la creación actual. Dicha creación corresponde en su mayoría a hombres, haciendo que la representación de las mujeres sea sólo de un 22,8%. Por su parte, Javier Fuentes, director del Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo (CENDEAC), piensa que la discriminación existe no tanto en la valoración de la obra de la mujer, sino en la relación laboral entre artista y galerista: “Suena a tópico pero creo que hay una dimensión indudable, de herencia muy antigua, por la cual la atención que se presta a los hombres a la hora de establecer relaciones profesionales es mayor”. Pero en una posición opuesta, Juana de Aizpuru, una de las galeristas españolas más prestigiosas y la primera directora de ARCO, opina que no existe ningún tipo de discriminación: “Si una chica me dice que no la exponen porque es mujer, no me lo creo. A lo mejor es que su obra no gusta y no quiere aceptarlo, pero no es una cuestión de discriminación. ¿Para qué vamos a inventarnos un problema que no existe?”. Javiera García Huidobro, responsable de la galería chilena Isabel Aninat, añade que: “Una galería seria se preocupa de que el artista que representa se mantenga activo trabajando. Muchas mujeres interrumpen el proceso porque se dedican a la maternidad. No ocurre mucho, pero ocurre”. Finalmente, Mónica Álvarez Careaga, directora del festival Miradas de Mujeres 2014[1], afirma que, efectivamente, existe discriminación de la mujer artista: desde hace más de treinta años, entre el 60% y el 70% de los licenciados en Bellas Artes en España son mujeres, sin embargo estas artistas apenas representan el 15% de las programaciones y colecciones en los museos y galerías.

¿Podemos entonces hablar de discriminación hacia las mujeres artistas?
Las cifras hablan por si solas. Observando los datos, resulta innegable la existencia de una desigualdad en el ámbito profesional. Seguramente, tal y como hemos ido argumentando, los motivos estén en una suma de factores, entre los cuales se encuentra, por un lado, la herencia socio-cultural discriminatoria y desigual, el peso doméstico para la mujer como pilar familiar y, finalmente, la predominancia del estatus del artista como varón “genio” creador.
 Ahora bien, nos gustaría reflexionar un momento alrededor del feminismo y de la posición de la mujer en el ámbito laboral en el siglo XXI. ¿Cuál es el modelo que la mujer quiere seguir? ¿El del trabajador, consumidor, capitalista?. La figura patriarcal, más cerca del machismo que de la igualdad, construida a lo largo de la historia busca reproducir la figura individualista, de éxito personal, de autoría singular. ¿Es éste el rol que la mujer quiere mimetizar para su estatus creador? Así, también puede observarse el anverso del panorama actual, y, en el lugar de la discriminación social, situar una problemática de modelos y estatus y, por ende, ver en la no presencia de la mujer, en una práctica mercantil como Arco, una posibilidad de alternativa. Su ausencia puede ser entendida como una afirmación de que otro tipo de presencias en el mundo de la creación contemporánea son posibles, buscando maneras distintas de entender dicha práctica y sus normas de valorización.


[1] Evento que pretende desmontar la identificación del artista creador con la del “genio” varón aislado de la sociedad y, por eso, su objetivo es mostrar a los ciudadanos la calidad de las obras de las artistas.

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